El Gobierno inicia la segunda mitad de su período. Celebrando su cumpleaños despliega ofensiva publicitaria: espacios pagados vicepresidenciales, exposiciones de funcionarios, misas y encuentros palaciegos; aparentemente con intención de anticiparse a balances objetivos al entrar en el tradicional peligroso punto de inflexión del período presidencial. Pero inspirándonos en nuestro canto tradicional de cumpleaños del maestro Casado Soler, “el regalo mejor” al Gobierno deben ser los sacudiones proporcionados por instancias nacionales, incluyendo recientes sentencias del TSA, aprovechables para sacudir al gobierno en procura de mayor eficiencia y disciplina.

El Gobierno inicia la segunda mitad de su período. Celebrando su cumpleaños despliega ofensiva publicitaria: espacios pagados vicepresidenciales, exposiciones de funcionarios, misas y encuentros palaciegos; aparentemente con intención de anticiparse a balances objetivos al entrar en el tradicional peligroso punto de inflexión del período presidencial. Pero inspirándonos en nuestro canto tradicional de cumpleaños del maestro Casado Soler, “el regalo mejor” al Gobierno deben ser los sacudiones proporcionados por instancias nacionales, incluyendo recientes sentencias del TSA, aprovechables para sacudir al gobierno en procura de mayor eficiencia y disciplina.

Una de estas sentencias ordenó suspensión de las licitaciones a las plantas a carbón, prioridad vital del Gobierno, obtemperando reclamos de empresas competidoras y mientras se conozcan otros reclamos; argumentando que el valor contratado supera en cerca de 30% el consignado en la ley presupuestaria. Previamente la CDEEE había admitido implícitamente carecer del financiamiento por lo que esta decisión deberá inducir una administración eficaz, realista y cuidadosa, de licitaciones.

Otra ordenó la prohibición de aplicar pretensiones aduanales, aparentemente desesperado por mayores recaudaciones, de imponer administrativamente tributaciones a compras por Internet con argumentaciones y evasiones que ofenden inteligencia ciudadana y niegan las que el propio gobierno utilizó para eximir el pago de este tributo.

Ambos “legalicidios” reflejan torpezas y limitaciones de habilidades en el funcionariado e impiden la consecución de intenciones presidenciales. Traduce una peligrosa señal de ineficacia, e indisciplina a la austeridad y transparencia pregonada basándose en la ética presidencial. Terminan expresándose en excesivos gastos e ilusiones tributarias, reforzando la fiscalidad deficitaria conducente al endeudamiento hipotecante de nuestra nacionalidad.

Durante los últimos 24 meses disponibles los gastos corrientes consumieron 96% de recaudaciones por las elevadas cargas fijas: burocracia, subsidios y servicio a la deuda. El endeudamiento se ha incrementado en US$6,100 millones, creciendo (34%) equivalente a un ritmo anual cuatro veces superior al crecimiento del PBI (entre 4 y 5%); por lo que los pagos mensuales por deuda crecieron proporcionalmente.

El aniversario del Gobierno es propicio para recordar la sentencia del actual Ministro de Hacienda de España cuando nos visitara para estrechar lazos entre PRSC y el PP español antes de ganar las elecciones españolas, seis meses previas a las dominicanas: “no hay de otra”; en alusión a que no hay otro camino para enderezar finanzas y economía que abordar eficiencia y disciplina, ampliamente entendida, prevaleciendo fiscalidad.

Los sacudiones recibidos por el Gobierno del TSA al finalizar su primera mitad constituyen pues “el regalo mejor” al Presidente: Pueden ser aprovechados por éste para sacudir su administración y mejorar sintonía con sus intenciones; y proporcionar otro regalo mejor al pueblo dominicano.

 

Por: Guillermo Caram