Partido Reformista celebra encuentros navideños con dirigencia de la Región Este, Valdesia y Gran Santo Domingo

Partido Reformista celebra encuentros navideños con dirigencia de la Región Este, Valdesia y Gran Santo Domingo

Reafirma unidad y fortalecimiento institucional

El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) celebró este fin de semana dos importantes actividades navideñas que congregaron de manera masiva a su dirigencia y militancia, demostrando el clima de unidad, renovación y fortalecimiento que vive la organización.

El sábado 6 de diciembre, el PRSC realizó el Encuentro Navideño de la Región Este en La Romana, con la participación entusiasta de las direcciones provinciales y municipales de La Romana, La Altagracia, El Seibo, Hato Mayor y San Pedro de Macorís.

El evento tuvo como anfitriones al Dr. Frank Martínez, secretario de organización, y al Dr. Pedro Botello, presidente en funciones del Partido, quienes resaltaron el compromiso y la energía renovada que caracteriza a los reformistas de toda la zona Este. Ambos dirigentes subrayaron que esta región experimenta un fortalecimiento sostenido de sus estructuras, reflejo del proceso de relanzamiento que impulsa la organización a nivel nacional.

Continuando con las actividades, el domingo 7 de diciembre el Partido Reformista, llevó a cabo su tradicional Encuentro Navideño para el Gran Santo Domingo y la región Valdesia, en la sede principal, donde se vivió un ambiente cargado de camaradería, identidad partidaria y entusiasmo colectivo.

Durante el Almuerzo-Aguinaldo, el presidente del Partido, Quique Antún, ofreció un mensaje emotivo y firme, en el que valoró la lealtad y entrega de los reformistas que han sostenido al PRSC a lo largo de décadas. Antún afirmó que la organización se encuentra en un proceso real de fortalecimiento y transformación, orientado a un relanzamiento profundo que devolverá al partido su papel determinante en la vida política nacional.

Asimismo, reiteró que la República Dominicana “necesita al PRSC” para enfrentar los desafíos actuales, señalando que el partido trabaja en propuestas responsables y soluciones viables destinadas a mejorar la calidad de vida de todos los dominicanos.

Con estas dos actividades, el Partido Reformista Social Cristiano reafirma su compromiso histórico con la justicia social, el bienestar colectivo y la construcción de una alternativa política sólida, moderna y cercana al pueblo dominicano. El fin de semana concluyó con una señal clara: el reformismo avanza unido, fuerte y decidido a seguir sirviendo al país.

Además del presidente del partido, Quique Antún, actividades contaron con la presencia del secretario general de la organización, Rafael (Papito) Cruz, Eddy Antonio Germán, secretario electoral, Máximo Castro Silverio, Tácito Perdomo Robles, delegado Político ante la JCE, los miembros del Directorio Presidencial, Silvia Linnette González, Alfredo González y Luis René Mancebo. También asistieron Alexis Joaquín Castillo, Iván Tapia Pinales del Frente de Profesionales, Ivelisse Pavón del IFP, Ramiel Ramírez de BalagueristasRD, el Sr. Sarmiento de Sarmiento24H entre otros.

 

🎄 PRSC Reafirma Fuerza y Unidad en Gran Encuentro Navideño 2025 🎁

🎄 PRSC Reafirma Fuerza y Unidad en Gran Encuentro Navideño 2025 🎁

Santo Domingo, D.N. – El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) celebró este domingo 7 de diciembre su tradicional Encuentro Navideño en la sede principal, reuniendo a su dirigencia y militancia en un ambiente cargado de unidad, identidad partidaria y entusiasmo renovado.

Durante el Almuerzo-Aguinaldo, el presidente del partido, Quique Antún, ofreció un mensaje emotivo y firme, destacando la lealtad y entrega de los reformistas que han sostenido la organización por décadas. Antún aseguró que el PRSC atraviesa un proceso de fortalecimiento y transformación, encaminado a un relanzamiento profundo de cara al futuro político del país.

El líder reformista subrayó que la República Dominicana “necesita al PRSC” para enfrentar los desafíos actuales, señalando que el partido trabaja para convertirse nuevamente en una fuerza determinante, con propuestas reales y soluciones viables para la nación.

Con este encuentro, el PRSC reafirma su compromiso histórico con la justicia social, el bienestar colectivo y la construcción de una alternativa política sólida para todos los dominicanos.

Tomado de: elmundoenmarcha.net

Una sociedad rumbo al colapso

Una sociedad rumbo al colapso

Por: Federico Antún Batlle

En toda sociedad, la autoridad constituye uno de los pilares fundamentales para la convivencia, el orden y la estabilidad institucional. Sin embargo, cuando la improvisación, el inmediatismo, la avaricia y la descomposición moral se normalizan como prácticas colectivas, comienzan a erosionarse los mecanismos básicos que sostienen la gobernabilidad.

El deterioro de la autoridad no ocurre de un momento a otro; es un proceso gradual que se inicia cuando los valores dejan de ser la guía y la ética se convierte en un accesorio prescindible.

La improvisación es uno de los males más frecuentes en las sociedades donde no existe visión a largo plazo. Gobernantes, instituciones y también ciudadanos actúan sin planificación, reaccionando únicamente ante las urgencias del momento. Esta ausencia de planificación crea un vacío de confianza en las autoridades, que pasan a ser percibidas como entidades incapaces de prever problemas y garantizar estabilidad. Una sociedad que improvisa está condenada a depender del azar y no del criterio, debilitando sus cimientos institucionales.

Por otro lado, el inmediatismo alimenta una cultura de resultados rápidos, aunque sean superficiales o insostenibles. Este fenómeno se observa tanto en la política como en el sector privado y la vida cotidiana. Las decisiones se toman buscando impactos inmediatos que generen aprobación o beneficios instantáneos, sacrificando la calidad y la permanencia de las soluciones.

Cuando la autoridad se rige por el inmediatismo, pierde su capacidad de dirigir procesos profundos y transformadores.

La ciudadanía, al ver esta conducta repetida, también adopta la idea de que lo urgente es más importante que lo correcto.

A la improvisación y el inmediatismo se suma la avaricia, quizá el más corrosivo de los factores. La avaricia coloca el interés personal por encima del bien común, y cuando esta práctica se normaliza, las instituciones dejan de servir a la sociedad para convertirse en herramientas de enriquecimiento o privilegio. La autoridad pierde legitimidad cuando sus líderes muestran más afán en acumular poder o recursos que en cumplir con sus funciones.

La avaricia provoca desigualdad, injusticia y resentimiento social, generando tensiones que, tarde o temprano, conducen a conflictos profundos.

Finalmente, la descomposición moral cierra el círculo del deterioro. Cuando las normas éticas se relativizan, cuando se justifica lo incorrecto y se premia al que actúa sin escrúpulos, la autoridad moral desaparece. Un liderazgo sin autoridad moral no puede exigir disciplina, respeto ni cumplimiento de leyes. Las sociedades donde la moral se debilita comienzan a convivir con la corrupción, la violencia, la impunidad y el irrespeto a la dignidad humana.

La combinación de estos cuatro elementos —improvisación, inmediatismo, avaricia y descomposición moral— conduce inevitablemente al colapso. Ninguna sociedad puede sostenerse sin un marco ético y sin una autoridad legítima que inspire confianza.

La reconstrucción comienza cuando se reconoce el problema y se inicia un proceso firme de recuperación de valores, planificación responsable, visión estratégica y fortalecimiento institucional. Solo así podrá evitarse que las grietas actuales se conviertan en un derrumbe irreversible.

Entre tú y yo……..¿Se puede estar vivo después de muerto?

Entre tú y yo……..¿Se puede estar vivo después de muerto?

Por: José Joaquín Joga E. joaquinjoga@gmail.com

Entre tú y yo, hay figuras que mueren… y otras que se quedan. Joaquín Balaguer falleció en el 2002, pero sigue apareciendo cada día en programas de opinión, análisis económicos, discusiones políticas y conversaciones familiares. Sus obras se citan, su estilo se recuerda y su figura se compara. Lo mencionan quienes lo admiraron y quienes lo cuestionaron. En política, esa vigencia no se improvisa: se construye, y es una forma de permanecer vivo aun después de la muerte.

¿Por qué Balaguer sigue tan presente? Porque dejó presas, carreteras, avenidas, sistemas hidráulicos, centros educativos y estructuras estatales que todavía hoy se usan y se reconocen. Porque manejó los fondos públicos con disciplina, austeridad y control. Porque actuó con un sentido de propósito que, acertado o no, le daba continuidad a las políticas y estabilidad a sus decisiones. Y porque en un país donde el gasto crece, la deuda aumenta y muchas obras se anuncian más de lo que se ejecutan, la comparación surge de manera natural. No es nostalgia: es contraste.

La República Dominicana actual exhibe dinamismo económico, turismo en expansión e inversiones importantes. Sin embargo, también enfrenta déficits crecientes, burocracia lenta, duplicidad institucional, informalidad elevada, deudas acumuladas y una percepción constante de desorden administrativo. En ese escenario, Balaguer se convierte en una referencia inevitable, no solo por lo que hizo, sino por lo que muchos sienten que falta: orden, ejecución y dirección.

La pregunta incómoda no es si Balaguer fue perfecto; su historia es compleja y sus luces conviven con sombras que también deben ser reconocidas. La pregunta real es otra: si un expresidente fallecido hace más de veinte años genera más debate, más presencia y más conversación que muchos líderes vivos, ¿qué dice eso sobre la calidad del liderazgo actual? ¿Qué dice de nuestra institucionalidad, de las prioridades del Estado y de la capacidad de nuestros gobernantes para dejar marcas duraderas?

Un país no recuerda discursos. Recuerda obras. No honra promesas. Honra resultados. La presencia de Balaguer en la conversación nacional no se debe a la idealización del pasado, sino a la necesidad de comparar un estilo de gobierno que imprimía dirección con un presente que a veces parece disperso. No se trata de aplaudir su modelo ni de ignorar sus controversias; se trata de reconocer que su figura resiste el tiempo porque dejó acciones tangibles, visibles y recordables.

Un líder puede tener presencia mediática y, aun así, estar políticamente “muerto” en la conciencia de la gente. Y otro, enterrado hace décadas, puede mantenerse vivo en el debate nacional. Eso ocurre cuando la obra supera al personaje. Balaguer está presente porque construyó, ejecutó y dejó resultados que influencian todavía hoy nuestra infraestructura, nuestro imaginario y nuestras comparaciones.

La verdadera discusión, entonces, no es si Balaguer sigue vivo. La discusión es quién, entre los que hoy gobiernan o aspiran a gobernar, está construyendo un legado que pueda recordarse dentro de veinte o treinta años. ¿Quién administra los recursos públicos con disciplina? ¿Quién tiene una visión de Estado que trascienda el ciclo electoral? ¿Quién deja obras que hablen por sí mismas? ¿Quién entiende que gobernar es ordenar, priorizar y ejecutar?

Entre tú y yo, la pregunta no es si se puede vivir después de morir. La pregunta que duele es esta: ¿Cuántos están muertos… aun estando vivos?

Tomado del Listín Diario.-

EL ROL DE LOS ATLETAS EN EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD Y EL DEBER DEL ESTADO EN SU APOYO

EL ROL DE LOS ATLETAS EN EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD Y EL DEBER DEL ESTADO EN SU APOYO

Por: Ing. Federico Antún Batlle

Los atletas ocupan un lugar especial dentro de cualquier sociedad. Su disciplina, entrega y capacidad para superar obstáculos los convierten en ejemplos visibles de fortaleza moral y de conducta cívica. Más allá de las medallas o los récords, representan valores que una comunidad necesita para crecer: responsabilidad, respeto, perseverancia y sentido de pertenencia.

En países donde el deporte ocupa un rol central en la vida cotidiana, los atletas funcionan como referentes positivos para la juventud. Un niño que observa a un deportista esforzarse por mejorar comprende que los logros no nacen del azar, sino de la dedicación constante. Un joven que ve a un atleta comportarse con humildad en la victoria y con dignidad en la derrota aprende lecciones de vida que difícilmente olvidará. Por eso, la figura del atleta va más allá del entretenimiento: se convierte en un motor de orientación ética.

Sin embargo, para que este potencial se concrete, el Estado debe asumir un papel activo. No basta con celebrar los triunfos cuando llegan; es necesario invertir en procesos, infraestructura y acompañamiento que garanticen un desarrollo sano y sostenible de los deportistas. Esto incluye campos de entrenamiento adecuados, programas de nutrición y salud, apoyo psicológico, oportunidades educativas y mecanismos transparentes de financiamiento.

El respaldo estatal no solo debe enfocarse en los atletas de élite. También debe atender el deporte escolar y comunitario, que es donde nacen las nuevas generaciones y donde el deporte cumple una función social esencial: prevenir la delincuencia, combatir la desigualdad y promover estilos de vida saludables. Cuando el deporte es accesible para todos, la sociedad entera se fortalece.

Además, el Estado debe fomentar un entorno moralmente sano en el deporte. Esto implica garantizar que las instituciones deportivas actúen con ética, que las competiciones se desarrollen con reglas claras y que los atletas cuenten con protección ante abusos, dopaje o presiones indebidas. Un deportista íntegro, respaldado por un sistema justo, proyecta hacia la sociedad la importancia de hacer lo correcto incluso cuando es difícil.

En síntesis, los atletas son portadores de valores fundamentales para la vida democrática. Su ejemplo inspira, educa y une. Pero para que puedan desempeñar plenamente este rol, requieren un Estado comprometido, que entienda que apoyar el deporte no es un gasto, sino una inversión en el capital humano y moral de la nación. Una sociedad que respalda a sus atletas cultiva ciudadanos más sanos, más disciplinados y más conscientes del bien común.