El legado de Joaquín Balaguer Ricardo perdura en la conservación de la naturaleza dominicana
Durante su prolongada existencia humana, rescatar y proteger la madre naturaleza constituyó para el doctor Joaquín Balaguer Ricardo un compromiso inexorable, al tiempo que un deber ciudadano innegociable y constante.
Su amor por la preservación y cuidado del ecosistema nacional rayaba en la pasión desbordante.
Su visión y misión en procura de que no se laceraran los recursos fundamentales del medioambiente, como garantía de un presente saludable y un porvenir esplendoroso donde el equilibrio entre el desarrollo económico y el esplendor y la belleza que permite la flora, la fauna y las fuentes acuíferas del país, se hizo evidente en muchas de sus diversas y valiosas decisiones y ejecutorias.
Al margen de cualquier observación formulada por sus adversarios políticos, el registro de sus acciones necesarias y previsorias materialmente tiene una existencia innegable, como fieles testimonios de una responsabilidad inquebrantable y una concepción sobre el futuro digna del reconocimiento y los elogios de la colectividad nacional.
Como ejemplo de tal apreciación, no ha de olvidarse que, entre las primeras y atinadas medidas gubernamentales enunciadas por el enigmático líder político al ocupar el solio presidencial, se destaca el haber ordenado la clausura de los llamados aserraderos en donde despiadadamente destrozaban nuestros árboles.
De igual manera, el visionario ambientalista y político oriundo de Navarrete siempre fue prudente y previsor al momento de desarrollar los diversos y confortables complejos habitacionales, tanto en la capital dominicana como en las distintas ciudades del interior, insistiendo en la necesidad de preservar las áreas verdes esenciales para el sano esparcimiento de las familias.
Como consecuencia de la referida apreciación, actualmente disfrutamos a plenitud del frescor y los embrujos del Parque Mirador del Norte, del Sur y del Este, además de los deleites del encantador Jardín Botánico y el llamativo Parque Zoológico Nacional, sin dejar de mencionar las impresionantes y cautivadoras áreas protegidas.
En su afán por resguardar los recursos naturales, tuvo el doctor Balaguer Ricardo un celo ilimitado, resaltando la protección de nuestras fuentes de agua, por lo que el caudaloso río Ozama, entre otros, nunca dejó de ser parte de su persistente atención.
Recordaba cuantas veces era necesario, tal como se registra en su interesante obra Balaguer y mis Condiscípulos, que «Hay otros ríos, en nuestra pequeña isla de Santo Domingo, como el Ozama, que tienen tanta importancia histórica como el Guadalquivir, indisolublemente unido a los nombres de Magallanes y de Juan Sebastián Elcano».
Asimismo, destaca que «en la margen occidental de ese río —el Ozama, JACT—, desembarcó Colón en su segundo viaje por el hemisferio por él descubierto, y desde ahí en adelante fue esa la puerta por donde entraron a este lado del Atlántico los grandes conquistadores como Diego Velázquez, como Ojeda y como el descubridor del Océano Pacífico, Vasco Núñez de Balboa».
Puntualiza el diestro y entonces octogenario gobernante dominicano que en nuestro territorio «Hay otros ríos como el Yaque del Sur, el Yuna, el Camú, el Bao, el Jimenoa, el Soco, el Yásica, el Masacre y el Artibonito, que carecen de verdadera relevancia histórica pero que cumplen cabalmente con el extraordinario cometido de hermosear la isla y de hacer su espacio habitable«.
A manera de aparente advertencia, continuando con su valoración sobre nuestra riqueza acuífera, el enigmático mandatario y escritor dominicano, en la obra en referencia, resalta que «Existen también en esa pequeña islaríos subterráneos que ocultan misteriosamente su caudal, cubriendo pudorosamente sus encantos íntimos bajo una capa de tierra».
Expresado lo anterior, como evidente recordatorio, el acucioso y expresivo líder político no pierde tiempo y espacio en observar, cito: «Tal como el caso del Brujuelas, que nace, sabe Dios, en qué recodo de la zona oriental de la antigua ciudad de Santo Domingo».
En procura de insistir en su loable misión en torno a la madre naturaleza, no debemos omitir su programa de construcción de imponentes presas y canales de riego por diferentes regiones del país, en ánimo de contribuir con la producción agropecuaria y garantizar el suministro de agua potable y energía eléctrica.
La innegable consagración puesta de manifiesto por el doctor Joaquín Balaguer Ricardo en interés de rescatar y preservar el ecosistema de República Dominicana, además de ser una realidad irrefutable, producto de una práctica persistente y sistemática, al margen de su cuestionable accionar en otras facetas, constituyó un genuino compromiso patrio inconmensurable, digno de la emulación alejada de las mezquindades.
Tal misión adquiere mayor comprensión y dimensión ciudadana en la medida en que los dominicanos interioricemos, como muy bien se deduce de las palabras del parsimonioso gobernante, que en nuestra geografía nacional gozamos del gran privilegio de tener una abundancia de diversos tesoros naturales con otras denominaciones.
Siendo de esa manera, y citando de nuevo al locuaz y singular mandatario Balaguer Ricardo, concluiremos estas notas subrayando que «Así como Dios reúne a veces en los ojos de una sola mujer todas las gracias de la creación, así también suele reunir, de cuando en cuando, en un pequeño espacio terrestre, grandes maravillas que pueden pasar como portentos de la naturaleza«.
Como dijera el abogado litigante en estrado: ¡No más palabras, señor magistrado…!
Santo Domingo, D.N.- El dirigente reformista y asesor en temas energéticos, José Balaguer, advirtió que la reciente escalada del dólar estadounidense se reflejará en efectos directos y adversos sobre el sistema eléctrico nacional, incrementando el costo de generación y aumentando el subsidio que otorga el Estado a las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE).
Según explicó Balaguer, durante el período 2024–2025 las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) adquirieron energía a un costo promedio de US$0.25 por kilovatio-hora, mientras la vendieron a una tarifa regulada de aproximadamente US$0.17/kWh, lo que representa una pérdida directa de 8 centavos de dólar por cada unidad de energía comercializada. Esta brecha no incluye las pérdidas técnicas ni la energía facturada que no logra cobrarse, lo que agrava aún más el desequilibrio financiero del sistema.
Balaguer resaltó que las pérdidas estructurales en las distribuidoras, que se mantienen entre un 37 % y un 42 %, obedecen a deficiencias técnicas, bajo nivel de cobro, robo de energía y una persistente falta de inversión en redes e infraestructura, agravadas por debilidades administrativas que limitan la eficiencia del sistema. Señaló que estas pérdidas profundizan el déficit operativo y hacen indispensable un elevado subsidio estatal, el cual en 2024 representó cerca del 9 % de los ingresos fiscales, reduciendo significativamente la capacidad del Estado para atender otras áreas prioritarias como salud, educación e infraestructura.
Impacto del Alza del Dólar
De acuerdo con estimaciones realizadas por Balaguer, y partiendo del supuesto de que el subsidio eléctrico promedio entre los años 2022 y 2024 fue de aproximadamente US$1,500 millones anuales, se estima que al menos el 70% de dicho subsidio está directamente vinculado al dólar. Esta exposición se debe a factores como la compra de energía en moneda extranjera, la generación térmica basada en combustibles importados y los contratos de largo plazo (PPA) denominados en dólares.
Bajo estas premisas, cada peso adicional en la tasa de cambio, por ejemplo, al pasar de RD$59 a RD$60 por dólar, implicaría un aumento de aproximadamente RD$1,050 millones en el gasto público, lo que, convertido al nuevo tipo de cambio, representaría unos US$17.5 millones adicionales en subsidio.
En consecuencia, por cada peso que se incrementa la tasa del dólar, el subsidio eléctrico podría aumentar entre US$15 y US$20 millones anuales, dependiendo del grado real de exposición cambiaria, del volumen de energía suministrado y combustibles importados durante el período correspondiente.
Medidas para mitigar el riesgo cambiario y reducir el déficit estructural
José Balaguer planteó que, para enfrentar de manera responsable y sostenible los efectos del alza del dólar sobre el sistema eléctrico nacional, es indispensable adoptar medidas estructurales orientadas a mitigar el riesgo cambiario y reducir el déficit operativo, poniendo el interés nacional por encima de cualquier otra consideración. En sus palabras, “no se trata de desconocimiento, pues todos sabemos cuáles son las acciones que deben tomarse”. En ese sentido, Balaguer se hizo eco de las que, a su juicio, constituyen las principales medidas urgentes y de consenso para abordar el problema de fondo:
Invertir en redes de distribución: Modernizar la infraestructura eléctrica para reducir las pérdidas técnicas y comerciales que hoy superan el 37 %, especialmente en zonas críticas.
Mejorar control y gestión en las EDE: Fortalecer los mecanismos de fiscalización y gestión administrativa para eliminar ineficiencias, recuperar energía no cobrada y mejorar el desempeño operativo.
Impulsar proyectos renovables con baterías: Promover con prioridad la generación solar con almacenamiento para reducir la dependencia del dólar, bajar el costo de generación y sustituir plantas térmicas importadas.
Reformar el esquema de subsidios: Enfocar los subsidios eléctricos en los sectores realmente vulnerables, eliminando distorsiones y evitando transferencias innecesarias a consumidores con capacidad de pago.
“El problema no es solo financiero, es también estructural. Mientras no se corrijan las ineficiencias internas y la alta exposición externa, el sistema seguirá absorbiendo recursos que el país necesita para desarrollarse. Superar esta crisis energética estructural requiere decisión política, visión técnica y sentido de urgencia. Ha llegado el momento de consolidar una matriz energética más soberana, predecible y menos expuesta a los vaivenes del mercado internacional. Lo que está en juego no es solo la viabilidad financiera del sistema eléctrico, sino también la capacidad del Estado dominicano para cumplir con sus responsabilidades sociales más fundamentales”, concluyó Balaguer.
Muchos vivimos, y los más jóvenes leen la historia del presidente Balaguer como el gran constructor de la República Dominicana. Se haría interminable enumerar y hacer una lista de las obras realizadas durante su largo tiempo de mandato: avenidas, presas, grandes parques, catedrales, zoológicos, puentes, apartamentos para clases sociales bajas y medias, teleféricos, y un largo etcétera.
Plaza de la Salud, Plaza de la Cultura, complejos turísticos y más. Resaltado por las obras materiales, debe serlo aún más por ser un celoso guardián de los fondos públicos, con un control absoluto del movimiento económico presupuestario de la nación.
A la juventud dominicana debe enseñársele que existen valores fuera de lo material y lo cuantitativo, que el Dr. Balaguer supo impregnar a su vida y a su obra de gobierno, como la transparencia, la frugalidad, la sencillez, la humildad y la grandeza en el estilo de vida.
Publicaba mensualmente, de forma detallada, en la prensa nacional, los ingresos tributarios y egresos del Estado. Pudo construir su impresionante obra de gobierno con ahorros internos, sin endeudar al país y sin aumentar los impuestos al pueblo.
Vivió una larga vida de servicio social, en un modesto espacio del patio de su casa, sin lujos, ni fundaciones, ni cuentas bancarias; donde acudían a buscar consejos, abrevando en su amplia sabiduría y experiencia, grandes políticos y empresarios nacionales e internacionales.
Sus cualidades de honesto, austero, trabajador, eficiente administrador, transparente, nacionalista y revolucionario lo llevan a ser recordado como el prototipo de los presidentes dominicanos. Quiso, y así procuró, construir una República Dominicana más grande cada día.
Atendió el campo y la producción nacional como ningún otro gobernante dominicano.
Su legado, más que en la materialidad de su obra, está cimentado en la espiritualidad y la conciencia patriótica de los dominicanos.
Advierte el deterioro progresivo de los recursos naturales ante la mirada pasiva de las autoridades
Santo Domingo, República Dominicana – El presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Federico Antún Batlle (Quique), aseguró este lunes que el reformismo ha sido históricamente la principal fuerza política defensora del medioambiente y del desarrollo sostenible en la República Dominicana.
Antún Batlle recordó que durante los gobiernos reformistas que encabezó el doctor Joaquín Balaguer, se implementaron políticas visionarias de protección ambiental cuando el tema aún no era parte de la agenda global, dejando un legado que aún hoy en día impacta positivamente en la conservación de los recursos naturales del país.
“El Partido Reformista fue pionero en establecer una agenda ambiental de Estado. Balaguer fue el primer presidente dominicano en hablar de bosques, ríos y cuencas hidrográficas como un asunto de seguridad nacional”, afirmó Antún.
Entre las acciones más destacadas, citó:
La creación de decenas de áreas protegidas, incluyendo parques nacionales como el Parque Nacional del Este, José del Carmen Ramírez, Sierra de Bahoruco, Los Haitises, entre otros.
El Plan Nacional de Reforestación, que logró recuperar importantes cuencas hidrográficas como la del río Nizao.
La construcción de presas, acueductos y sistemas de riego que ayudaron a conservar el recurso agua y a garantizar el desarrollo agrícola.
Una política de ordenamiento territorial que protegía las zonas montañosas y forestales del país.
“El compromiso del Partido Reformista con el medioambiente no es coyuntural, es una doctrina. Creemos firmemente que no puede haber desarrollo económico si destruimos los ecosistemas que nos sostienen”, agregó.
En ese sentido, Quique Antún hizo un llamado a fortalecer la legislación ambiental, a aplicar con firmeza las normas existentes y a educar a la ciudadanía sobre la importancia de proteger los recursos naturales.
“En lugar de estar hablando de reducción de espacios verdes, deberíamos estar hablando de ampliarlos, en lugar de cortar árboles, deberíamos estar plantando más, es muy penoso lo que está ocurriendo con nuestros recursos naturales, el país necesita volver de inmediato a una visión de Estado que coloque el medioambiente en el centro del desarrollo nacional. Esa fue, es y será la visión reformista, y la que seguiremos impulsando con más fuerza”, concluyó.
El presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Federico Antún Batlle (Quique), sostuvo este lunes que la figura del expresidente Joaquín Balaguer sigue viva en la memoria nacional y en cada rincón de la República Dominicana, al cumplirse 23 años de su fallecimiento.
Manifestó en ese sentido, que el legado histórico y ejemplos de patriotismo, entereza, honestidad y entrega de Balaguer “es y será insuperable”.
Al encabezar una ofrenda floral en la tumba del extinto líder reformista en el Cementerio Cristo Redentor, Quique Antún dijo que su legado trasciende generaciones y continúa inspirando a quienes creen en una patria grande, digna y soberana.
“Su visión de Estado se expresó con firmeza en múltiples ámbitos, como la protección del medio ambiente, la reforma agraria, el respaldo a la clase media y a los sectores más vulnerables, así como en el impulso a una infraestructura sólida —hospitales, escuelas, viviendas, carreteras— que aún hoy benefician a millones de dominicanos”, agregó.
Joaquín Balaguer
Siguió diciendo que durante sus gestiones, el país vivió un notable crecimiento económico, sostenido por una inversión pública estratégica, ejecutada con responsabilidad y sin recurrir al endeudamiento externo.
“Esta disciplina fiscal fue reflejo de su compromiso con la estabilidad macroeconómica y la defensa de la soberanía nacional”, apuntó.
Resaltó asimismo, que las huellas de su obra permanecen en símbolos “que enaltecen nuestro orgullo patrio, como la Avenida 27 de Febrero, la Plaza de la Cultura, el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, entre tantos otros espacios que siguen siendo referentes del progreso nacional”.
Quique Antún dijo, además, que Balaguer fue también un firme defensor de la identidad dominicana, “manteniendo una política nacionalista clara ante los desafíos fronterizos”.
“Hoy, 14 de julio, más de dos décadas después de su partida, nos corresponde honrar su memoria, seguir su ejemplo y reconocer la grandeza de su vida pública. El pueblo dominicano —al igual que el Todopoderoso— conoce y valora la magnitud de su obra”, destacó.
Expresó que luego de su partida al más allá, su impronta es cada día más inmensa.
“Asimismo de grandioso, es el excelente posicionamiento y valoración de su imagen entre los dominicanos”, agregó.
En ese sentido, el líder reformista manifestó que ojalá los gobernantes de la nación dominicana “pudieran emular su ejemplo de desapego y virtudes humanas, cívicas y morales”.
Indicó que desde hace años la República Dominicana atraviesa por momentos de grandes dificultades económicas, endeudamiento sociales, institucionales y morales, “agravadas por déficits en diferentes niveles, como fiscal, financiero y económico”.
Antún Batlle, quien estuvo acompañado de decenas de dirigentes y militantes de esa organización política, señaló, asimismo, que actualmente la soberanía nacional está seriamente amenazada “por lo que reafirmarnos en su pensamiento y ejemplo de patriotismo y entrega, es un deber de todo buen dominicano”.
El presidente del PRSC concluyó diciendo que más temprano que tarde el reformismo balaguerista recuperará su espacio en la consciencia de los buenos dominicanos para bien de la nación.
En la ofrenda floral estuvieron presentes, además de Quique Antún, Rafael Cruz (Papito), Rogelio Genao, Eddy Antonio Germán, Tácito Perdomo, Jhonny Jones, Rogelio Alfonso Genao, Fiordaliza Estévez, Vinicio Castillo, José Román, Ingrid Yeara, Mirelys Uceta, Luis René Mancebo, Linett González, Iván Tapia, Joan Fernández, Silvana Suero, José Tatis, entre otros.
Tras la caída de Trujillo en 1961, la República Dominicana quedó sumida en una profunda inestabilidad política, económica y social, reflejada también en el precario estado del sistema eléctrico nacional. En aquel contexto, el acceso a la electricidad era un privilegio limitado casi exclusivamente a las grandes ciudades como Santo Domingo y Santiago, mientras que el resto del país permanecía sumido en la oscuridad o dependía de sistemas eléctricos rudimentarios y aislados. La infraestructura que dejó la dictadura era obsoleta, insuficiente y dependiente casi por completo del petróleo, lo que hacía al país altamente vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional.
Durante ese periodo, la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) operaba sin planificación adecuada ni capacidad financiera para expandir o modernizar el sistema. Las inversiones públicas eran mínimas, las pérdidas técnicas elevadas y la calidad del servicio, deficiente, con apagones constantes y prolongados que limitaban tanto la calidad de vida de la población como las posibilidades de desarrollo económico. La situación se agravó aún más tras la Revolución de Abril de 1965 y la posterior intervención militar estadounidense, relegando el tema energético en la agenda nacional frente a la urgencia de estabilizar el país.
Frente a este panorama, durante los gobiernos del Dr. Joaquín Balaguer, el país vivió una verdadera transformación en el sector eléctrico. El gobierno reformista ejecutó una política de inversión pública sin precedentes, financiada en su mayoría con recursos estatales, orientada a diversificar la matriz energética. Así se construyeron importantes proyectos hidroeléctricos como las presas de Tavera-Bao, Valdesia, Jigüey, Aguacate, Río Blanco y Rincón, logrando reducir la dependencia del petróleo y estableciendo una capacidad instalada más limpia, estable y sostenible. Esta estrategia fue acompañada de la modernización de plantas térmicas, la expansión de la red de transmisión y el acceso a la electricidad en regiones históricamente marginadas, sentando así las bases para la industrialización nacional.
Cuando el Partido Reformista entregó el poder en 1996, el país contaba con un sistema energético estable, con una matriz diversificada entre generación hidráulica y térmica. Sin embargo, los gobiernos que le sucedieron no supieron consolidar ni desarrollar este legado. Aunque se diversificó la generación incorporando energías renovables no convencionales, la falta de inversión sostenida en la red de transmisión y distribución impidió que esos avances se tradujeran en un servicio estable y eficiente. El sistema degeneró en un modelo dependiente de subsidios crecientes y una gestión cada vez más ineficiente.
Hoy, el sistema eléctrico dominicano enfrenta una paradoja: existe capacidad de generación suficiente, pero sustentada en una matriz de costos elevada y con una infraestructura técnica deteriorada e ineficiente, sobre todo en la distribuidoras. A pesar de algunos avances en energías renovables, su desarrollo es limitado frente a lo que el país realmente necesita. Las pérdidas técnicas superan el 39% y los apagones se mantienen, mientras el subsidio estatal supera los 1,500 millones de dólares anuales, convirtiéndose en una carga fiscal insostenible.
Si el Partido Reformista Social Cristiano hubiese continuado en el poder después de 1996, la historia habría sido diferente. El PRSC habría mantenido la expansión de la capacidad instalada bajo el liderazgo estatal, promoviendo una participación privada gradual y estratégicamente regulada. El esquema de capitalización habría sido de carácter mixto, pero con un control estratégico absoluto por parte del Estado sobre los activos esenciales. El reformismo habría seguido fortaleciendo la infraestructura pública, especialmente en generación hidráulica, reduciendo la dependencia del petróleo y del gas natural importado.
Asimismo, el PRSC habría promovido desde finales de los años noventa un plan agresivo para la incorporación de energías renovables no convencionales, desarrollando parques eólicos y solares en las zonas de mayor potencial, además de impulsar el uso de biomasa. Esto habría estado acompañado por una modernización institucional temprana, creando y fortaleciendo un Ministerio de Energía y Minas que, desde entonces, hubiese liderado una política energética integral, sostenible y al servicio del desarrollo nacional.
En materia financiera, el reformismo habría sostenido una política de disciplina fiscal, evitando que el subsidio eléctrico creciera al nivel actual, e imponiendo límites claros al gasto corriente. Se habría priorizado la sostenibilidad del sistema mediante tarifas justas y mecanismos eficientes de recuperación de costos. La electrificación rural también habría sido una prioridad, siguiendo la tradición de obras públicas reformistas, integrando a muchas más comunidades rurales al sistema eléctrico nacional y reduciendo la brecha de desigualdad territorial.
El PRSC siempre ha demostrado su capacidad de adaptarse a los tiempos y anticipar los retos del desarrollo. De haberse mantenido al frente del gobierno, el país habría consolidado un sistema energético diversificado, sólido y financieramente sostenible, menos vulnerable a los vaivenes internacionales y más eficiente en su gestión interna.
En conclusión, los gobiernos reformistas demostraron que el desarrollo del sector eléctrico no es el resultado del azar, sino de una visión de Estado, una planificación responsable y una inversión pública decidida. El legado energético del reformismo no solo iluminó al país, sino que sirvió como plataforma para el progreso económico y social. Hoy, cuando el sistema eléctrico enfrenta desafíos estructurales y financieros graves, es imprescindible reflexionar sobre la gestión disciplinada, eficiente y sostenible que caracterizó al PRSC. Retomar esa visión, adaptada a los retos actuales, es quizás la única vía para rescatar el sistema eléctrico y garantizarle a las futuras generaciones un servicio estable, justo y verdaderamente soberano.
Por: José Balaguer Miembro del Directorio Presidencial del PRSC
Santo Domingo, RD. – El secretario general del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Rafael Cruz Rodríguez, exhortó al Senado de la República para que preserve sin modificación el artículo 226 del Código de Trabajo (Ley 16-92), el cual exceptúa a las empresas del régimen de zonas francas del pago de la bonificación legal a los trabajadores.
En ese contexto, subrayó que tanto la Ley 8-90 como el régimen de zonas francas constituyen un legado visionario del presidente Joaquín Balaguer, pensado para el desarrollo del país y el bienestar de las futuras generaciones.
“Como secretario general del PRSC, pienso que debemos retomar la misma posición que hemos expresado anteriormente.
Agregó que tanto la Ley 8-90 como el régimen de zonas francas constituyen un legado del presidente Joaquín Balaguer para las nuevas generaciones. Esta reforma no puede convertirse en una reforma fiscal encubierta, especialmente cuando el presidente ya ha descartado ese tema públicamente”, puntualizó.
Cruz Rodríguez advirtió que esta disposición legal ha sido importante para atraer inversión extranjera, generar más de 200 mil empleos formales y consolidar un sector que hoy representa más del 60 % de las exportaciones nacionales de bienes, resaltando que el artículo 226 es una decisión de política pública que ha funcionado durante décadas, permitiendo que la República Dominicana se mantenga como un destino competitivo frente a otras economías que también luchan por captar inversión.
Adicionalmente, Papito Cruz señaló, que modificar este artículo iría en contradicción con la política de rescate, recuperación y potencialización del sector zonas francas que el presidente Luis Abinader ha impulsado con un éxito notable desde el año 2020.
El alto dirigente reformista reiteró que esta exención ha estado vigente desde la creación del Código en 1992, y que incluso existen antecedentes normativos previos que respaldan su existencia como parte del marco legal especial que dio origen al régimen de zonas francas.
“Este artículo es fruto de un consenso histórico que permitió construir un ecosistema favorable para la inversión y la generación de empleos formales y una preservación de las zonas francas del país . Alterarlo en este momento, cuando el sector atraviesa una etapa de expansión, sería un grave error que pondría en riesgo su sostenibilidad”, enfatizó Cruz.
El también director general de Proindustria, advirtió que modificar esta disposición introduciría incertidumbre jurídica y podría encarecer las operaciones de muchas empresas, abriendo la posibilidad de que trasladen sus inversiones hacia otras jurisdicciones más competitivas.
Finalmente, el Secretario General del PRSC reiteró, que la organización política que representa defenderá este marco legal como una conquista de largo plazo, que ha contribuido significativamente a la estabilidad económica, la generación de empleos y la competitividad del país.
Quique Antún solicita que se busquen otras alternativas
Santo Domingo.- El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) declaró su oposición a los planes de “mutilar” el Jardín Botánico, en el Distrito Nacional, por lo que exhortó a las autoridades a pensar en otras alternativas para preservar ese pulmón de la ciudad capital.
El presidente del PRSC, Federico -Quique- Antún, entiende que en estos tiempos se hace necesario preservar lugares como este, de esparcimiento y de especies vegetales, “tal como fue concebido”.
“Se trata de un área de vegetación natural silvestre, el cual tiene un rol indispensable en la generación de un ambiente sano para los habitantes”, explicó.
Sostuvo que no hay razones válidas, como buscar soluciones a la movilidad urbana, para mutilar un área de vegetación natural silvestre como el Jardín Botánico.
“Que busquen otras alternativas, porque la ingeniería es ingeniársela”, agregó.
Quique Antún insistió que las autoridades de Obras Públicas, Ministerio de Medio Ambiente y del gobierno nacional, deben preservar ese pulmón de la ciudad, “habida cuenta de que es una de las áreas donde las familias dominicanas pueden ir a nutrirse de un aire puro”.
Sostuvo que debe haber otra salida que no sea mutilar un valioso espacio para la recreación y el esparcimiento.
Recordó que el Jardín Botánico fue concebido como una forma de proteger y desarrollar la flora nacional.
Santo Domingo.– El alto dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y asesor del Senado de la República, José Balaguer, advirtió hoy sobre las graves implicaciones que podría tener el conflicto entre Israel e Irán, en caso de una interrupción del tránsito de petróleo y gas natural por el Estrecho de Ormuz.
Balaguer subrayó que una interrupción en el tránsito energético por el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20 % del petróleo mundial y una proporción significativa del gas natural licuado (GNL), generaría un aumento inmediato de los precios internacionales de ambos combustibles, con repercusiones directas en la República Dominicana.
“Estamos ante una amenaza externa con alto potencial desestabilizador. No solo el petróleo se vería afectado; el gas natural también sufriría una fuerte presión alcista. Esto impactaría directamente el sistema eléctrico nacional, encareciendo la generación, aumentando los subsidios y tensionando aún más el presupuesto público”, afirmó.
Impacto económico y fiscal del alza del petróleo y del gas natural
Balaguer explicó que, de mantenerse la tendencia alcista de los precios, los efectos se sentirían en cinco áreas clave:
Incremento del costo de generación eléctrica:
La matriz eléctrica dominicana depende en aproximadamente un 74 % de fuentes térmicas fósiles, principalmente gas natural, fuel oil y carbón. Si los precios internacionales de estos insumos suben, el costo marginal del sistema aumentará de manera inmediata, afectando las compras de energía por parte de las Empresas Distribuidoras (EDEs).
Mayor carga financiera para las distribuidoras:
Las EDEs estarían obligadas a pagar más por la energía comprada a generadores térmicos, sin que necesariamente puedan traspasar ese costo al usuario final. Esto generaría mayores déficits operativos que deberán ser cubiertos por el Estado.
Incremento del subsidio eléctrico:
Actualmente, el subsidio eléctrico supera los RD$70,000 millones anuales. En un escenario de crisis energética internacional, esta cifra podría superar los RD$100,000 millones, afectando seriamente las finanzas públicas.
Presión inflacionaria:
El alza de combustibles impactaría el transporte de mercancías, los costos logísticos y los precios al consumidor. Esto se traduciría en una inflación inducida por costos que reduciría el poder adquisitivo de los hogares dominicanos.
Riesgos para la estabilidad cambiaria:
El aumento de la factura petrolera y gasífera requeriría más divisas para las importaciones, lo cual presionaría el tipo de cambio y deterioraría la balanza de pagos.
Una matriz energética aún vulnerable
Balaguer destacó que, a pesar de los avances, la matriz de generación eléctrica dominicana sigue siendo vulnerable ante choques internacionales, debido a su alta dependencia de combustibles fósiles.
“Actualmente, nuestra capacidad instalada ronda los 4,600 MW. De esta, un 36 % corresponde a gas natural, 21 % a fuel oil y diésel, y 17 % a carbón. Apenas un 11 % es solar, un 6 % eólica y un 7 % hidroeléctrica. Lo más preocupante es que la participación de sistemas de almacenamiento energético (BESS) es prácticamente inexistente en el sistema, lo que nos deja sin herramientas de respaldo frente a eventos externos de alta volatilidad.”
Llamado a una transición energética estructural
José Balaguer exhortó al Gobierno dominicano a actuar con visión estratégica y determinación ante la actual coyuntura internacional:
“Es urgente que se acelere la transición energética, fortaleciendo la incorporación de fuentes renovables firmes con almacenamiento. En particular, hago un llamado al Gobierno a otorgar sin más dilación los contratos de compra de energía (PPA) a los proyectos renovables con almacenamiento que ya cuentan con Concesión Definitiva y cumplen con los requisitos técnicos y regulatorios.”
“Existen proyectos renovables con almacenamiento que han esperado casi dos años por la firma de su Contrato de Compra de Energía (PPA), a pesar de tener todo en regla. Esa demora no solo frena la inversión y la generación de empleo, sino que debilita nuestra capacidad como país de responder ante crisis energéticas globales como la que ahora se avecina.”
Asimismo, instó a asegurar reservas estratégicas de combustibles, revisar los contratos indexados a precios internacionales, y priorizar políticas que promuevan la resiliencia energética nacional.
“Contar con una matriz diversificada y robusta no es una aspiración: es una necesidad estratégica para garantizar la seguridad eléctrica, proteger el presupuesto público y blindar a la economía dominicana frente a futuras crisis globales”, concluyó.