Pedro Casado destaca objetivos del PRSC para impulsar crecimiento electoral

Pedro Casado destaca objetivos del PRSC para impulsar crecimiento electoral

Bonao. – El licenciado Pedro Casado, presidente del Directorio Municipal del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) en Bonao, resaltó que los principales objetivos de la organización política en esta etapa son fortalecer su presencia electoral, consolidar su estructura territorial y lograr un aumento significativo de su matrícula, como parte del proceso de relanzamiento y crecimiento que impulsa el partido a nivel nacional.

Casado explicó que, para alcanzar dichas metas, el PRSC trabaja en la implementación de estrategias organizadas y sostenidas, orientadas a reforzar la base dirigencial, dinamizar la participación de nuevos miembros y garantizar una estructura capaz de competir con firmeza en los próximos procesos electorales.

En ese sentido, subrayó que la organización se encuentra enfocada en construir candidaturas sólidas y representativas, tanto en el nivel municipal como en el congresual y presidencial con líderes capaces de conectar con las demandas reales de la población y presentar iniciativas y proyectos viables que contribuyan al desarrollo social y económico de Bonao y de toda la provincia Monseñor Nouel.

Asimismo, Casado recordó el legado del doctor Joaquín Balaguer, líder histórico del PRSC, y las importantes obras realizadas durante sus gobiernos, las cuales —según indicó— marcaron un antes y un después en el crecimiento de múltiples comunidades del país.

“El Partido Reformista tiene historia, tiene raíces y tiene obras que hablan por sí solas. Nuestra responsabilidad es retomar ese espíritu de trabajo, con visión, planificación y cercanía con la gente”, expresó.

El dirigente reformista sostuvo que el PRSC se mantiene comprometido con actuar bajo los principios de responsabilidad, honestidad y transparencia, y aseguró que el partido se prepara con seriedad para cumplir sus compromisos ante el electorado en las elecciones del 2026.

De igual manera, destacó que durante los gobiernos del extinto expresidente Balaguer se construyeron en Bonao y en la provincia Monseñor Nouel obras prioritarias que aún continúan generando beneficios, especialmente para la clase trabajadora. Entre ellas mencionó la Presa sobre el Río Blanco y la Zona Franca Industrial ubicada en la calle Duarte, en la comunidad de Caracol, inaugurada el 25 de septiembre de 1988, la cual representó una fuente clave de empleos y dinamismo económico para la zona.

Finalmente, Casado reafirmó que el PRSC seguirá fortaleciendo su estructura en Bonao, impulsando el crecimiento del partido y promoviendo propuestas orientadas al bienestar colectivo, con miras a convertirse nuevamente en una fuerza electoral relevante en la provincia.

 

El Ciclo del Olvido en Hato Mayor

El Ciclo del Olvido en Hato Mayor

Por: Palowsky Brito

Mientras en las calles de Hato Mayor el polvo de las promesas incumplidas siga siendo el mismo, y los nombres en las boletas se repitan como un eco sin fin, el pueblo seguirá atrapado en un presente que parece pasado. Elegir a los mismos que han administrado el abandono es, en esencia, aceptar que nada cambie.

Es doloroso ver cómo se intenta intercambiar la dignidad por espejitos, tratando a un pueblo con historia y coraje como si aún fuera aquel de los «indios» que mencionas, fácilmente deslumbrado por migajas temporales. El estancamiento no es una maldición del destino, sino el resultado de un sistema que se alimenta de la apatía y del conformismo.

Un pueblo que no despierta es un pueblo que cede su futuro. Para que Hato Mayor florezca de verdad, el cambio no debe venir solo de quien sostiene el micrófono en la tarima, sino de la conciencia del ciudadano que entiende que su voto es el activo más valioso, y que no tiene precio porque representa el bienestar de sus hijos.

Hasta que la voluntad popular no rompa las cadenas del clientelismo, seguiremos viendo los mismos baches, las mismas carencias y el mismo silencio.

El despertar empieza cuando el ciudadano decide que ya ha visto suficiente.

Incremento de las recaudaciones en la República Dominicana por los precios del oro sin afectar a los consumidores

Incremento de las recaudaciones en la República Dominicana por los precios del oro sin afectar a los consumidores

Por: Ing. Federico Antún Batlle

El sostenido aumento de los precios del oro en los mercados internacionales representa una oportunidad estratégica para la República Dominicana. Como país con producción aurífera relevante, este contexto favorable puede traducirse en un incremento significativo de las recaudaciones fiscales, sin necesidad de crear nuevos impuestos ni trasladar cargas al consumidor final.

El oro es un bien de exportación, cuyo precio se determina fuera del mercado interno. Cuando su cotización sube, aumentan automáticamente los ingresos brutos de las empresas mineras, lo que impacta positivamente en el pago de impuestos, regalías, participación en beneficios y otros aportes establecidos en los contratos y en la legislación vigente. Este aumento de recaudación no incide en los precios de los bienes y servicios que consume la población, por lo que no genera inflación ni pérdida de poder adquisitivo.

Para que este beneficio sea pleno, el Estado debe asegurar una administración eficiente y transparente de los ingresos provenientes de la minería. Es fundamental que las regalías y tributos sean correctamente calculados, auditados y cobrados, evitando evasión, subvaluación de exportaciones o prácticas que limiten la participación justa del país en la renta minera.

Asimismo, resulta clave revisar periódicamente los marcos contractuales y fiscales, respetando la seguridad jurídica, pero garantizando que el Estado capture una proporción razonable de las ganancias extraordinarias derivadas de los altos precios internacionales. Mecanismos como impuestos sobre rentas extraordinarias o ajustes progresivos previamente pactados pueden contribuir a este objetivo sin afectar la competitividad del sector.

Los recursos adicionales obtenidos por esta vía deben destinarse prioritariamente a inversión pública productiva: educación, salud, infraestructura, agua potable y protección ambiental. De este modo, la riqueza generada por un recurso no renovable se transforma en capital humano y social duradero, beneficiando a toda la nación.

En conclusión, el alza de los precios del oro ofrece a la República Dominicana una fuente adicional de ingresos fiscales sin impacto negativo sobre los consumidores. Aprovecharla correctamente exige institucionalidad sólida, transparencia, visión de largo plazo y un uso responsable de los recursos, orientado siempre al bienestar colectivo y al desarrollo sostenible del país.

Exdiputado reformista Orlando Rosado reclama obras prioritarias para el municipio de Tenares

Exdiputado reformista Orlando Rosado reclama obras prioritarias para el municipio de Tenares

Tenares, provincia Hermanas Mirabal.–El exdiputado por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Orlando Rosado, exigió a las autoridades la ejecución de varias obras consideradas prioritarias para el municipio de Tenares, entre ellas el bacheo y rehabilitación de la carretera Tenares–Gaspar Hernández.

Rosado señaló que esta vía es de gran importancia, ya que comunica a Tenares con varios pueblos de la costa norte. Indicó que el reclamo ha sido planteado en múltiples ocasiones, principalmente por la asociación de choferes que cubren la ruta Tenares–Joba Arriba, sin que hasta el momento se haya dado una respuesta efectiva por parte de las autoridades de la provincia Hermanas Mirabal.

El exlegislador afirmó que el mal estado de la carretera ha provocado daños constantes a los vehículos que transitan por la zona, situación que mantiene preocupados a los transportistas. Agregó que, pese a varias promesas realizadas para solucionar el problema, la vía continúa en condiciones deterioradas.

Asimismo, Orlando Rosado indicó que otra carretera que requiere mantenimiento es la del Cruce de Cenoví, la cual conecta con la autopista Duarte. Según explicó, esta vía presenta múltiples problemas y hasta la fecha no se han realizado trabajos para su reparación.

En otro orden, el excongresista hizo un llamado al presidente de la República, Luis Abinader, para que se construya un proyecto habitacional en Tenares, al considerar que el municipio carece de viviendas de bajo costo, a diferencia de otras provincias donde el Gobierno ha desarrollado este tipo de iniciativas.

Rosado también recordó que, durante la campaña electoral, el ministro de Turismo, David Collado, prometió la construcción de la carretera Salcedo–Monte Llano hasta Río Partido. Aseguró que esta vía se encuentra en condiciones deficientes, lo que afecta el transporte y el acceso a la zona montañosa con potencial turístico.

De igual manera, el dirigente político reclamó la terminación del sistema cloacal del municipio de Tenares, el cual, según indicó, se encuentra paralizado desde hace cinco meses. Señaló que la obra ha dejado múltiples excavaciones en distintos puntos del municipio, lo que ha generado malestar entre los residentes.

Finalmente, Orlando Rosado expresó que estos reclamos responden al sentir de la comunidad de Tenares, la cual, según afirmó, se siente desatendida y sin autoridades que gestionen de manera efectiva sus demandas ante el Gobierno central.

Por: Miguel Domingo Vásquez, periódico El Caribe.-

QUIQUE ANTÚN: “EL TSA NO TIENE AUTORIDAD PARA RECORTAR JARAGUA”

QUIQUE ANTÚN: “EL TSA NO TIENE AUTORIDAD PARA RECORTAR JARAGUA”

Santo Domingo.– El presidente del Partido Reformista, Federico Antún Batlle (Quique Antún), rechazó de manera enérgica la sentencia del Tribunal Superior Administrativo (TSA) que pretende ordenar cambios en los límites del Parque Nacional Jaragua.

Antún afirmó que esa decisión es un abuso de competencia y un golpe directo a la Constitución, porque ningún tribunal puede reducir un área protegida por encima de la voluntad del Congreso y del interés nacional.

Además, Antún sostuvo que esta sentencia envía un mensaje equivocado al país, porque convierte las áreas protegidas en “territorios discutibles”, cuando en realidad son bienes irrenunciables de la nación. “Si permitimos que una decisión como esta prospere, estaremos legalizando el retroceso ambiental y debilitando la autoridad del Estado para proteger lo que es de todos los dominicanos”, puntualizó.

“El Parque Nacional Jaragua no se negocia, no se recorta y no se entrega. El TSA no puede convertirse en un instrumento para abrirle paso a presiones y ambiciones disfrazadas de legalidad”, advirtió.

El Partido Reformista sostuvo que esta sentencia debe ser enfrentada por las vías correspondientes, para evitar que mañana cualquier otra área protegida termine bajo el mismo ataque.

“Hoy es el Parque Nacional Jaragua, mañana puede ser cualquier parque nacional. Y eso no lo vamos a permitir”, concluyó Quique Antún.

En República Dominicana para avanzar: Planificación Vs Improvisación, lo necesario vs lo prioritario

En República Dominicana para avanzar: Planificación Vs Improvisación, lo necesario vs lo prioritario

Por: Ing. Federico Antún Batlle

El desarrollo de una nación no es producto del azar ni de decisiones tomadas al impulso del momento. Las sociedades que logran avanzar de manera sostenida lo hacen porque colocan la planificación en el centro de su acción pública y privada. En la República Dominicana, sin embargo, con frecuencia seguimos atrapados entre dos males que frenan nuestro progreso: la improvisación y la confusión entre lo necesario y lo verdaderamente prioritario.

Planificar no es un lujo burocrático ni un simple ejercicio técnico. Es, ante todo, un acto de responsabilidad con el presente y con el futuro. Significa definir metas claras, establecer prioridades y asignar los recursos escasos de forma coherente. La improvisación, por el contrario, suele nacer de la presión política, del deseo de mostrar resultados inmediatos o de la falta de una visión de largo plazo. Sus efectos casi siempre son los mismos: obras inconclusas, programas que no perduran y un uso ineficiente del dinero público.

Nuestro país ofrece numerosos ejemplos de decisiones tomadas sin la debida planificación. Proyectos iniciados sin estudios suficientes, cambios constantes de rumbo en políticas públicas y soluciones “de emergencia” que terminan volviéndose permanentes. Esta cultura de la improvisación genera desconfianza, eleva los costos y, lo más grave, impide construir bases sólidas para un desarrollo sostenido.

A este problema se suma otro no menos dañino: la confusión entre lo necesario y lo prioritario. Muchas cosas son necesarias en una nación con tantas carencias, pero no todo puede hacerse al mismo tiempo. Priorizar implica escoger, y escoger implica tener criterios claros basados en el bien común, no en la conveniencia política del momento. Cuando se invierten recursos en lo visible pero no en lo esencial, se puede ganar aplauso inmediato, pero se pierde futuro.

Por ejemplo, es necesario inaugurar obras, pero es prioritario garantizar educación de calidad, salud eficiente, seguridad jurídica e instituciones fuertes. Es necesario mejorar caminos y edificios, pero es prioritario asegurar su mantenimiento, su utilidad real y su integración a un plan nacional de desarrollo. Sin planificación, incluso lo que se hace con buena intención termina siendo ineficaz o insostenible.

Avanzar como nación exige un cambio de mentalidad. Debemos pasar de la cultura del “resolver” a la cultura del “prever”; del anuncio espectacular a la política pública seria y evaluable; del corto plazo al compromiso con las próximas generaciones. La planificación no elimina los imprevistos, pero sí reduce sus impactos y evita que la improvisación se convierta en norma.

La República Dominicana tiene talento, recursos y oportunidades. Lo que necesita con urgencia es ordenar sus esfuerzos, definir con claridad qué es lo prioritario y actuar con coherencia y continuidad. Solo así dejaremos de caminar a trompicones y comenzaremos, de verdad, a avanzar con rumbo firme hacia un desarrollo más justo y sostenible.

Reforma fiscal integral en la República Dominicana: Reducir exenciones sin afectar a la clase media

Reforma fiscal integral en la República Dominicana: Reducir exenciones sin afectar a la clase media

Por: Ing. Federico Antún Batlle

La República Dominicana necesita una reforma fiscal integral que combine responsabilidad, equidad y visión de desarrollo. El objetivo no debe ser simplemente recaudar más, sino recaudar mejor: reducir el déficit fiscal, mejorar la calidad del gasto público y contribuir a una distribución más justa de las riquezas, sin cargar sobre los hombros de la clase media, que ya soporta gran parte del peso del sistema tributario.

Uno de los principales problemas del esquema actual es la proliferación de exenciones y tratamientos preferenciales que, aunque en su origen pudieron tener justificación, hoy representan un sacrificio fiscal elevado y, en muchos casos, poco transparente. Estas exenciones reducen la base tributaria, distorsionan la competencia y obligan al Estado a compensar la falta de ingresos con deuda o con impuestos indirectos que afectan más a quienes menos tienen.

Una reforma sensata debe partir de una revisión exhaustiva de todas las exenciones. No se trata de eliminarlas de manera indiscriminada, sino de evaluar cuáles realmente generan empleo, inversión productiva y valor agregado nacional, y cuáles se han convertido en simples privilegios. Al reducir gradualmente las exenciones ineficientes, el Estado puede ampliar la base de contribuyentes sin subir las tasas impositivas que afectan a la clase media y a los sectores productivos formales.

Al mismo tiempo, es imprescindible fortalecer la administración tributaria, combatir la evasión y la elusión, y simplificar los procedimientos. Un sistema complejo y opaco favorece al que puede pagar asesores para esquivarlo y castiga al que cumple. La equidad fiscal no solo depende de las leyes, sino también de su aplicación justa y firme.

La clase media debe ser protegida. Ella es el motor del consumo, del ahorro y de la estabilidad social. Cargarla con nuevos impuestos o con aumentos en los ya existentes solo profundizaría el estancamiento económico y el descontento. La reforma debe orientarse a que paguen más quienes más tienen y, sobre todo, quienes hoy pagan poco o nada pese a tener alta capacidad contributiva.

Pero una reforma fiscal no puede verse aislada del gasto público. La ciudadanía estará más dispuesta a contribuir si percibe que sus recursos se usan con eficiencia, transparencia y sin despilfarro. Reducir el déficit fiscal no es solo cuestión de ingresos; también implica priorizar inversiones, eliminar gastos improductivos y combatir la corrupción.

En síntesis, la República Dominicana necesita una reforma fiscal integral que amplíe la base, reduzca privilegios injustificados, proteja a la clase media y fortalezca la institucionalidad. Solo así podremos avanzar hacia un Estado financieramente sostenible y hacia una sociedad donde la riqueza se distribuya con mayor justicia y el desarrollo sea verdaderamente inclusivo.

Necesidad de mantenimiento o construcción de infraestructuras nuevas en la República Dominicana

Necesidad de mantenimiento o construcción de infraestructuras nuevas en la República Dominicana

Por: Ing. Federico Antún Batlle

La infraestructura constituye uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico, social y humano de una nación. En la República Dominicana, carreteras, puentes, sistemas de agua potable, alcantarillado, presas, escuelas, hospitales y redes eléctricas sostienen la vida cotidiana y la productividad nacional. Sin embargo, el crecimiento demográfico, la expansión urbana y el paso del tiempo han evidenciado una realidad ineludible: tan importante como construir nuevas infraestructuras es mantener adecuadamente las existentes.

Durante décadas, el país ha realizado inversiones significativas en obras públicas, muchas de ellas necesarias para impulsar el desarrollo regional y la competitividad económica. No obstante, la falta de una cultura sostenida de mantenimiento ha provocado el deterioro prematuro de infraestructuras que aún podrían prestar servicios eficientes. Carreteras con baches recurrentes, puentes con deficiencias estructurales, sistemas de drenaje colapsados y edificaciones públicas en estado crítico son señales claras de que el mantenimiento no puede seguir siendo una prioridad secundaria.

El mantenimiento preventivo resulta, en la mayoría de los casos, mucho menos costoso que la reconstrucción total. Invertir a tiempo en la reparación, supervisión y modernización de las infraestructuras existentes evita riesgos para la seguridad ciudadana, reduce gastos futuros y prolonga la vida útil de las obras. Además, una infraestructura bien mantenida mejora la calidad de vida, facilita el comercio, fortalece el turismo y aumenta la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Sin embargo, el mantenimiento por sí solo no basta. La República Dominicana enfrenta nuevas demandas derivadas del crecimiento poblacional, el desarrollo industrial, la urbanización acelerada y los efectos del cambio climático. Estas realidades exigen la construcción de infraestructuras nuevas, modernas y resilientes. Nuevas vías de transporte, sistemas de movilidad urbana eficientes, plantas de tratamiento de agua, infraestructuras educativas y hospitalarias adecuadas son esenciales para responder a las necesidades actuales y futuras del país.

La planificación juega un papel determinante en este proceso. No se trata únicamente de construir más, sino de construir mejor, con criterios técnicos, visión de largo plazo y respeto al medio ambiente. Cada obra debe responder a estudios serios de impacto social, económico y ambiental, evitando la improvisación y el uso político de las infraestructuras. La transparencia en la contratación, la supervisión técnica rigurosa y la rendición de cuentas son condiciones indispensables para garantizar obras duraderas y funcionales.

En conclusión, el desarrollo sostenible de la República Dominicana requiere un equilibrio responsable entre el mantenimiento de las infraestructuras existentes y la construcción de nuevas obras. Ambos aspectos son complementarios y estratégicos. Apostar por infraestructuras seguras, eficientes y bien gestionadas no es un lujo, sino una necesidad impostergable para garantizar el bienestar de la población y el progreso continuo de la nación.

GOBERNAR ENTRE LA POPULARIDAD Y LA ÉTICA

GOBERNAR ENTRE LA POPULARIDAD Y LA ÉTICA

Por: Ing. Federico Antún Batlle

Gobernar siempre implica una tensión profunda: buscar la admiración inmediata que otorga la popularidad o asumir el camino más difícil de la ética y el bien común. Esta disyuntiva no es nueva, pero se vuelve más visible en sociedades donde la política se mide por aplausos momentáneos y no por resultados sostenibles.

La popularidad suele ser tentadora. Prometer lo que la mayoría quiere escuchar, ceder ante presiones sectoriales o favorecer a los parciales puede generar respaldo rápido y efímero. Sin embargo, gobernar para agradar conduce con frecuencia a decisiones improvisadas, al uso ineficiente de los recursos públicos y a la pérdida de autoridad moral del Estado. Cuando el poder se ejerce para satisfacer grupos específicos, el interés general queda relegado.

Por el contrario, gobernar con ética exige carácter y visión. Significa tomar decisiones impopulares cuando son necesarias, administrar con transparencia y anteponer el bienestar colectivo por encima de beneficios políticos inmediatos. El gobernante ético entiende que su responsabilidad no es complacer, sino servir; no es repartir privilegios, sino garantizar derechos y oportunidades para todos.

El bien común debe ser el eje de toda acción pública. Buscarlo implica políticas públicas inclusivas, inversión responsable, respeto a la institucionalidad y combate firme contra la corrupción. Aunque estas acciones no siempre generan aplausos inmediatos, construyen confianza social y fortalecen la democracia a largo plazo.

Favorecer a los parciales erosiona el tejido social. Cuando un gobierno actúa para unos pocos, se profundizan las desigualdades y se debilita la cohesión nacional. La ética, en cambio, promueve reglas claras, igualdad ante la ley y una administración que rinde cuentas. Esa es la verdadera fuente de admiración duradera.

La historia demuestra que los gobernantes recordados con respeto no fueron necesariamente los más populares en su momento, sino aquellos que actuaron con integridad y visión de futuro. La popularidad pasa; la ética permanece. Gobernar es, en esencia, un acto de responsabilidad moral.

En definitiva, el desafío del gobernante es decidir qué legado dejará: el aplauso fugaz de hoy o el reconocimiento sólido de mañana. Elegir el bien común sobre los intereses parciales no solo es un deber ético, sino la única vía para construir sociedades justas, estables y prósperas.

Gobernar para todos, con el poder del silencio, cuidándonos de los insaciables

Gobernar para todos, con el poder del silencio, cuidándonos de los insaciables

Por: Ing. Federico Antún Batlle

Gobernar es, ante todo, un acto de responsabilidad moral. No se trata únicamente de ejercer autoridad ni de ocupar un cargo, sino de administrar poder en favor de todos, especialmente de quienes no tienen voz ni capacidad de presión. En ese ejercicio, el silencio —entendido como prudencia, reflexión y templanza— se convierte en una herramienta esencial para gobernar con equilibrio y justicia.

El poder del silencio permite escuchar más y hablar menos. Un gobernante que sabe callar a tiempo evita decisiones impulsivas, reduce conflictos innecesarios y se distancia del ruido que generan los intereses particulares. En sociedades donde abundan las demandas, muchas de ellas legítimas, pero otras claramente insaciables, el silencio reflexivo ayuda a distinguir entre el bien común y la presión de grupos que buscan privilegios a costa del Estado y de la mayoría.

Gobernar para todos implica resistir la tentación de favorecer a los cercanos, a los aliados circunstanciales o a quienes hacen más ruido. Los insaciables —económicos, políticos o mediáticos— nunca se conforman: siempre exigen más recursos, más poder y más concesiones. Ceder ante ellos debilita la institucionalidad, erosiona la confianza ciudadana y desvía al gobierno de su misión esencial: servir al interés general.

El silencio, en este contexto, no es pasividad ni indiferencia. Es una forma de fortaleza. Es la capacidad de no responder a la provocación, de no legislar por presión emocional ni por aplausos momentáneos. Es gobernar con datos, con planificación y con visión de largo plazo, aun cuando eso no genere popularidad inmediata.

Asimismo, gobernar con prudencia exige transparencia y límites claros. Los recursos públicos no son botín ni herramienta de negociación política. Son bienes de todos y deben administrarse con rigor, priorizando salud, educación, seguridad y desarrollo sostenible. Frente a los insaciables, la respuesta debe ser firme: reglas claras, igualdad ante la ley y cero tolerancia al abuso.

En definitiva, gobernar para todos requiere carácter, ética y la sabiduría de saber cuándo hablar y cuándo callar, siempre poniendo el bien común por encima de cualquier apetito insaciable.