Transparencia: administrar con eficiencia y proteger los recursos públicos

Transparencia: administrar con eficiencia y proteger los recursos públicos

Por: Federico Antún Batlle

La transparencia en la administración pública no se limita a la publicación de informes ni al cumplimiento formal de normas legales. Transparencia es, ante todo, administrar con eficiencia, con sentido de responsabilidad y con un compromiso real de proteger los recursos que pertenecen a toda la sociedad. Implica no permitir el despilfarro, el desfalco ni el mal uso de los bienes públicos, especialmente cuando estas prácticas provienen de subalternos que actúan amparados en la indiferencia o la complicidad de sus superiores. Administrar con eficiencia significa tomar decisiones oportunas, planificadas y orientadas al bien común. Cada peso del presupuesto público debe responder a una necesidad real y a un objetivo claro.

Cuando los recursos se dilapidan en gastos innecesarios, contratos sobrevaluados o proyectos mal concebidos, no solo se afecta la economía del Estado, sino que se debilita la confianza de la ciudadanía en las instituciones.

La eficiencia, por tanto, es un acto ético y una obligación moral de todo funcionario. El despilfarro y el desfalco no ocurren de manera espontánea. Son el resultado de sistemas de control débiles, de supervisión deficiente y, en muchos casos, de una cultura de tolerancia frente a la corrupción. Un administrador transparente no puede alegar desconocimiento de las acciones de sus subalternos. Dirigir implica supervisar, auditar, corregir y sancionar cuando sea necesario.

La falta de control equivale a una forma de negligencia que termina siendo tan dañina como la corrupción directa. El mal uso de los recursos públicos también se manifiesta en la asignación discrecional de fondos, el clientelismo y el uso político de los bienes del Estado. Estas prácticas distorsionan la función pública y convierten la administración en un instrumento de intereses particulares.

La transparencia exige reglas claras, procesos abiertos y criterios técnicos que garanticen igualdad de oportunidades y un uso racional de los recursos. Asimismo, la rendición de cuentas es un pilar fundamental de la transparencia.

Los funcionarios deben explicar cómo, por qué y para qué se utilizan los fondos públicos. Esta rendición no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para fortalecer la institucionalidad y demostrar compromiso con la legalidad y la eficiencia.

Cuando la información es accesible y comprensible, la sociedad puede ejercer su rol de vigilancia y participación. En conclusión, la transparencia no es un discurso ni una consigna política, sino una práctica diaria basada en la eficiencia, el control y la responsabilidad.

Administrar bien es cuidar los recursos, prevenir el despilfarro y actuar con firmeza frente al desfalco y al mal uso cometido por subalternos. Solo así se construye un Estado creíble, fuerte y orientado verdaderamente al desarrollo y al bienestar colectivo.

La preservación del medio ambiente y los recursos hídricos en República Dominicana

La preservación del medio ambiente y los recursos hídricos en República Dominicana

Por: Ing. Federico Antún Batlle

La República Dominicana enfrenta uno de los desafíos más decisivos de su historia moderna: preservar su medio ambiente y garantizar la sostenibilidad de sus recursos hídricos.

En un territorio insular, vulnerable a los efectos del cambio climático y altamente dependiente de sus ecosistemas naturales, la protección ambiental no es solo una responsabilidad moral, sino una necesidad estratégica para asegurar la estabilidad económica, social y democrática del país.

Los recursos hídricos dominicanos, aunque relativamente abundantes en comparación con otros territorios del Caribe, se encuentran sometidos a presiones crecientes.

La deforestación en cuencas altas, la contaminación industrial y doméstica, la expansión urbana desordenada y la sobreexplotación de acuíferos amenazan seriamente la disponibilidad futura del agua.

Ríos como el Yaque del Norte, el Yuna o el Ozama presentan signos evidentes de deterioro, con pérdida de caudal, sedimentación excesiva y altos niveles de contaminación.

Ante esta realidad, el país debe fortalecer una visión integral de gestión del agua que incorpore conservación, regulación, monitoreo permanente y educación ambiental.

La preservación del medio ambiente requiere un compromiso nacional que integre al Estado, al sector privado y a la ciudadanía.

La República Dominicana posee un patrimonio natural invaluable compuesto por parques nacionales, áreas protegidas, cordilleras, manglares, humedales y una rica biodiversidad.

Sin embargo, la presión humana ha provocado degradación de bosques, pérdida de hábitats críticos y contaminación de suelos y mares.

Proteger estos ecosistemas es esencial para mantener servicios ambientales como la regulación del clima, la protección contra inundaciones y la recarga de acuíferos.

Resulta imprescindible modernizar las instituciones ambientales y reforzar el cumplimiento efectivo de las leyes.

Asimismo, se deben promover prácticas productivas sostenibles que reduzcan la contaminación y garanticen el uso eficiente del agua y la energía.

El ordenamiento territorial es clave para evitar ocupaciones ilegales en zonas protegidas y frenar el deterioro ambiental producto del crecimiento urbano descontrolado.

La educación ambiental debe convertirse en un eje transversal en la formación de las nuevas generaciones.

Fomentar una cultura ciudadana de respeto y corresponsabilidad permitirá construir un país más consciente del valor de sus recursos naturales.

Preservar el medio ambiente y los recursos hídricos no es una tarea opcional, sino una obligación para garantizar la salud y la calidad de vida de todos los dominicanos.

El futuro nacional dependerá de la capacidad de actuar hoy con responsabilidad y visión de largo plazo, entendiendo que la sostenibilidad ambiental es la base del desarrollo y de la democracia.

Partido Reformista celebra encuentros navideños con dirigencia de la Región Este, Valdesia y Gran Santo Domingo

Partido Reformista celebra encuentros navideños con dirigencia de la Región Este, Valdesia y Gran Santo Domingo

Reafirma unidad y fortalecimiento institucional

El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) celebró este fin de semana dos importantes actividades navideñas que congregaron de manera masiva a su dirigencia y militancia, demostrando el clima de unidad, renovación y fortalecimiento que vive la organización.

El sábado 6 de diciembre, el PRSC realizó el Encuentro Navideño de la Región Este en La Romana, con la participación entusiasta de las direcciones provinciales y municipales de La Romana, La Altagracia, El Seibo, Hato Mayor y San Pedro de Macorís.

El evento tuvo como anfitriones al Dr. Frank Martínez, secretario de organización, y al Dr. Pedro Botello, presidente en funciones del Partido, quienes resaltaron el compromiso y la energía renovada que caracteriza a los reformistas de toda la zona Este. Ambos dirigentes subrayaron que esta región experimenta un fortalecimiento sostenido de sus estructuras, reflejo del proceso de relanzamiento que impulsa la organización a nivel nacional.

Continuando con las actividades, el domingo 7 de diciembre el Partido Reformista, llevó a cabo su tradicional Encuentro Navideño para el Gran Santo Domingo y la región Valdesia, en la sede principal, donde se vivió un ambiente cargado de camaradería, identidad partidaria y entusiasmo colectivo.

Durante el Almuerzo-Aguinaldo, el presidente del Partido, Quique Antún, ofreció un mensaje emotivo y firme, en el que valoró la lealtad y entrega de los reformistas que han sostenido al PRSC a lo largo de décadas. Antún afirmó que la organización se encuentra en un proceso real de fortalecimiento y transformación, orientado a un relanzamiento profundo que devolverá al partido su papel determinante en la vida política nacional.

Asimismo, reiteró que la República Dominicana “necesita al PRSC” para enfrentar los desafíos actuales, señalando que el partido trabaja en propuestas responsables y soluciones viables destinadas a mejorar la calidad de vida de todos los dominicanos.

Con estas dos actividades, el Partido Reformista Social Cristiano reafirma su compromiso histórico con la justicia social, el bienestar colectivo y la construcción de una alternativa política sólida, moderna y cercana al pueblo dominicano. El fin de semana concluyó con una señal clara: el reformismo avanza unido, fuerte y decidido a seguir sirviendo al país.

Además del presidente del partido, Quique Antún, actividades contaron con la presencia del secretario general de la organización, Rafael (Papito) Cruz, Eddy Antonio Germán, secretario electoral, Máximo Castro Silverio, Tácito Perdomo Robles, delegado Político ante la JCE, los miembros del Directorio Presidencial, Silvia Linnette González, Alfredo González y Luis René Mancebo. También asistieron Alexis Joaquín Castillo, Iván Tapia Pinales del Frente de Profesionales, Ivelisse Pavón del IFP, Ramiel Ramírez de BalagueristasRD, el Sr. Sarmiento de Sarmiento24H entre otros.

 

🎄 PRSC Reafirma Fuerza y Unidad en Gran Encuentro Navideño 2025 🎁

🎄 PRSC Reafirma Fuerza y Unidad en Gran Encuentro Navideño 2025 🎁

Santo Domingo, D.N. – El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) celebró este domingo 7 de diciembre su tradicional Encuentro Navideño en la sede principal, reuniendo a su dirigencia y militancia en un ambiente cargado de unidad, identidad partidaria y entusiasmo renovado.

Durante el Almuerzo-Aguinaldo, el presidente del partido, Quique Antún, ofreció un mensaje emotivo y firme, destacando la lealtad y entrega de los reformistas que han sostenido la organización por décadas. Antún aseguró que el PRSC atraviesa un proceso de fortalecimiento y transformación, encaminado a un relanzamiento profundo de cara al futuro político del país.

El líder reformista subrayó que la República Dominicana “necesita al PRSC” para enfrentar los desafíos actuales, señalando que el partido trabaja para convertirse nuevamente en una fuerza determinante, con propuestas reales y soluciones viables para la nación.

Con este encuentro, el PRSC reafirma su compromiso histórico con la justicia social, el bienestar colectivo y la construcción de una alternativa política sólida para todos los dominicanos.

Tomado de: elmundoenmarcha.net

Una sociedad rumbo al colapso

Una sociedad rumbo al colapso

Por: Federico Antún Batlle

En toda sociedad, la autoridad constituye uno de los pilares fundamentales para la convivencia, el orden y la estabilidad institucional. Sin embargo, cuando la improvisación, el inmediatismo, la avaricia y la descomposición moral se normalizan como prácticas colectivas, comienzan a erosionarse los mecanismos básicos que sostienen la gobernabilidad.

El deterioro de la autoridad no ocurre de un momento a otro; es un proceso gradual que se inicia cuando los valores dejan de ser la guía y la ética se convierte en un accesorio prescindible.

La improvisación es uno de los males más frecuentes en las sociedades donde no existe visión a largo plazo. Gobernantes, instituciones y también ciudadanos actúan sin planificación, reaccionando únicamente ante las urgencias del momento. Esta ausencia de planificación crea un vacío de confianza en las autoridades, que pasan a ser percibidas como entidades incapaces de prever problemas y garantizar estabilidad. Una sociedad que improvisa está condenada a depender del azar y no del criterio, debilitando sus cimientos institucionales.

Por otro lado, el inmediatismo alimenta una cultura de resultados rápidos, aunque sean superficiales o insostenibles. Este fenómeno se observa tanto en la política como en el sector privado y la vida cotidiana. Las decisiones se toman buscando impactos inmediatos que generen aprobación o beneficios instantáneos, sacrificando la calidad y la permanencia de las soluciones.

Cuando la autoridad se rige por el inmediatismo, pierde su capacidad de dirigir procesos profundos y transformadores.

La ciudadanía, al ver esta conducta repetida, también adopta la idea de que lo urgente es más importante que lo correcto.

A la improvisación y el inmediatismo se suma la avaricia, quizá el más corrosivo de los factores. La avaricia coloca el interés personal por encima del bien común, y cuando esta práctica se normaliza, las instituciones dejan de servir a la sociedad para convertirse en herramientas de enriquecimiento o privilegio. La autoridad pierde legitimidad cuando sus líderes muestran más afán en acumular poder o recursos que en cumplir con sus funciones.

La avaricia provoca desigualdad, injusticia y resentimiento social, generando tensiones que, tarde o temprano, conducen a conflictos profundos.

Finalmente, la descomposición moral cierra el círculo del deterioro. Cuando las normas éticas se relativizan, cuando se justifica lo incorrecto y se premia al que actúa sin escrúpulos, la autoridad moral desaparece. Un liderazgo sin autoridad moral no puede exigir disciplina, respeto ni cumplimiento de leyes. Las sociedades donde la moral se debilita comienzan a convivir con la corrupción, la violencia, la impunidad y el irrespeto a la dignidad humana.

La combinación de estos cuatro elementos —improvisación, inmediatismo, avaricia y descomposición moral— conduce inevitablemente al colapso. Ninguna sociedad puede sostenerse sin un marco ético y sin una autoridad legítima que inspire confianza.

La reconstrucción comienza cuando se reconoce el problema y se inicia un proceso firme de recuperación de valores, planificación responsable, visión estratégica y fortalecimiento institucional. Solo así podrá evitarse que las grietas actuales se conviertan en un derrumbe irreversible.

Entre tú y yo……..¿Se puede estar vivo después de muerto?

Entre tú y yo……..¿Se puede estar vivo después de muerto?

Por: José Joaquín Joga E. joaquinjoga@gmail.com

Entre tú y yo, hay figuras que mueren… y otras que se quedan. Joaquín Balaguer falleció en el 2002, pero sigue apareciendo cada día en programas de opinión, análisis económicos, discusiones políticas y conversaciones familiares. Sus obras se citan, su estilo se recuerda y su figura se compara. Lo mencionan quienes lo admiraron y quienes lo cuestionaron. En política, esa vigencia no se improvisa: se construye, y es una forma de permanecer vivo aun después de la muerte.

¿Por qué Balaguer sigue tan presente? Porque dejó presas, carreteras, avenidas, sistemas hidráulicos, centros educativos y estructuras estatales que todavía hoy se usan y se reconocen. Porque manejó los fondos públicos con disciplina, austeridad y control. Porque actuó con un sentido de propósito que, acertado o no, le daba continuidad a las políticas y estabilidad a sus decisiones. Y porque en un país donde el gasto crece, la deuda aumenta y muchas obras se anuncian más de lo que se ejecutan, la comparación surge de manera natural. No es nostalgia: es contraste.

La República Dominicana actual exhibe dinamismo económico, turismo en expansión e inversiones importantes. Sin embargo, también enfrenta déficits crecientes, burocracia lenta, duplicidad institucional, informalidad elevada, deudas acumuladas y una percepción constante de desorden administrativo. En ese escenario, Balaguer se convierte en una referencia inevitable, no solo por lo que hizo, sino por lo que muchos sienten que falta: orden, ejecución y dirección.

La pregunta incómoda no es si Balaguer fue perfecto; su historia es compleja y sus luces conviven con sombras que también deben ser reconocidas. La pregunta real es otra: si un expresidente fallecido hace más de veinte años genera más debate, más presencia y más conversación que muchos líderes vivos, ¿qué dice eso sobre la calidad del liderazgo actual? ¿Qué dice de nuestra institucionalidad, de las prioridades del Estado y de la capacidad de nuestros gobernantes para dejar marcas duraderas?

Un país no recuerda discursos. Recuerda obras. No honra promesas. Honra resultados. La presencia de Balaguer en la conversación nacional no se debe a la idealización del pasado, sino a la necesidad de comparar un estilo de gobierno que imprimía dirección con un presente que a veces parece disperso. No se trata de aplaudir su modelo ni de ignorar sus controversias; se trata de reconocer que su figura resiste el tiempo porque dejó acciones tangibles, visibles y recordables.

Un líder puede tener presencia mediática y, aun así, estar políticamente “muerto” en la conciencia de la gente. Y otro, enterrado hace décadas, puede mantenerse vivo en el debate nacional. Eso ocurre cuando la obra supera al personaje. Balaguer está presente porque construyó, ejecutó y dejó resultados que influencian todavía hoy nuestra infraestructura, nuestro imaginario y nuestras comparaciones.

La verdadera discusión, entonces, no es si Balaguer sigue vivo. La discusión es quién, entre los que hoy gobiernan o aspiran a gobernar, está construyendo un legado que pueda recordarse dentro de veinte o treinta años. ¿Quién administra los recursos públicos con disciplina? ¿Quién tiene una visión de Estado que trascienda el ciclo electoral? ¿Quién deja obras que hablen por sí mismas? ¿Quién entiende que gobernar es ordenar, priorizar y ejecutar?

Entre tú y yo, la pregunta no es si se puede vivir después de morir. La pregunta que duele es esta: ¿Cuántos están muertos… aun estando vivos?

Tomado del Listín Diario.-

EL ROL DE LOS ATLETAS EN EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD Y EL DEBER DEL ESTADO EN SU APOYO

EL ROL DE LOS ATLETAS EN EL DESARROLLO DE UNA SOCIEDAD Y EL DEBER DEL ESTADO EN SU APOYO

Por: Ing. Federico Antún Batlle

Los atletas ocupan un lugar especial dentro de cualquier sociedad. Su disciplina, entrega y capacidad para superar obstáculos los convierten en ejemplos visibles de fortaleza moral y de conducta cívica. Más allá de las medallas o los récords, representan valores que una comunidad necesita para crecer: responsabilidad, respeto, perseverancia y sentido de pertenencia.

En países donde el deporte ocupa un rol central en la vida cotidiana, los atletas funcionan como referentes positivos para la juventud. Un niño que observa a un deportista esforzarse por mejorar comprende que los logros no nacen del azar, sino de la dedicación constante. Un joven que ve a un atleta comportarse con humildad en la victoria y con dignidad en la derrota aprende lecciones de vida que difícilmente olvidará. Por eso, la figura del atleta va más allá del entretenimiento: se convierte en un motor de orientación ética.

Sin embargo, para que este potencial se concrete, el Estado debe asumir un papel activo. No basta con celebrar los triunfos cuando llegan; es necesario invertir en procesos, infraestructura y acompañamiento que garanticen un desarrollo sano y sostenible de los deportistas. Esto incluye campos de entrenamiento adecuados, programas de nutrición y salud, apoyo psicológico, oportunidades educativas y mecanismos transparentes de financiamiento.

El respaldo estatal no solo debe enfocarse en los atletas de élite. También debe atender el deporte escolar y comunitario, que es donde nacen las nuevas generaciones y donde el deporte cumple una función social esencial: prevenir la delincuencia, combatir la desigualdad y promover estilos de vida saludables. Cuando el deporte es accesible para todos, la sociedad entera se fortalece.

Además, el Estado debe fomentar un entorno moralmente sano en el deporte. Esto implica garantizar que las instituciones deportivas actúen con ética, que las competiciones se desarrollen con reglas claras y que los atletas cuenten con protección ante abusos, dopaje o presiones indebidas. Un deportista íntegro, respaldado por un sistema justo, proyecta hacia la sociedad la importancia de hacer lo correcto incluso cuando es difícil.

En síntesis, los atletas son portadores de valores fundamentales para la vida democrática. Su ejemplo inspira, educa y une. Pero para que puedan desempeñar plenamente este rol, requieren un Estado comprometido, que entienda que apoyar el deporte no es un gasto, sino una inversión en el capital humano y moral de la nación. Una sociedad que respalda a sus atletas cultiva ciudadanos más sanos, más disciplinados y más conscientes del bien común.

La publicidad estatal como instrumento para la educación y un sano vivir

La publicidad estatal como instrumento para la educación y un sano vivir

Por: Federico Antún Batlle

La publicidad estatal tiene un papel fundamental en la construcción de una sociedad más consciente, informada y responsable. En un contexto donde los mensajes comerciales dominan los medios, la intervención del Estado a través de campañas educativas se convierte en una herramienta necesaria para promover valores, orientar conductas y fomentar una cultura de bienestar colectivo.

A diferencia de la publicidad privada, cuyo objetivo es vender productos o servicios, la publicidad estatal busca generar impacto social. Persigue el bien común mediante mensajes que orientan a la población sobre temas esenciales como la salud, la seguridad vial, el civismo, la convivencia y la protección del medio ambiente. En este sentido, cumple una función pedagógica que trasciende lo inmediato y contribuye a formar ciudadanos más responsables.

En sociedades donde persisten desafíos como la violencia, la corrupción, la mala conducta vial o los hábitos que afectan la salud pública, las campañas estatales tienen la capacidad de transformar comportamientos. Un mensaje bien diseñado puede influir en la toma de decisiones cotidianas, desde usar el cinturón de seguridad hasta evitar el consumo excesivo de alcohol o promover relaciones respetuosas en el hogar y la comunidad.

La publicidad estatal también refuerza la educación formal. A través de mensajes simples, repetitivos y visualmente llamativos, puede complementar los contenidos que se enseñan en las escuelas, acercando valores cívicos y morales a toda la población, incluyendo a quienes están fuera del sistema educativo. Así, se convierte en un puente que democratiza el acceso al conocimiento.

Otra de sus funciones esenciales es orientar en situaciones de emergencia o crisis. Durante fenómenos naturales, epidemias o situaciones que amenazan la seguridad colectiva, la publicidad estatal es crucial para transmitir información clara y responsable. Cuando el Estado comunica de manera efectiva, se reducen los riesgos y se fortalece la confianza ciudadana en las instituciones.

Para que este tipo de publicidad cumpla su propósito, debe gestionarse con profesionalismo, ética y transparencia. Los mensajes deben basarse en evidencia científica, respetar la diversidad cultural y evitar cualquier uso político o propagandístico. Cuando se convierte en instrumento partidista, pierde credibilidad y debilita su impacto educativo.

Asimismo, la frecuencia y la calidad del contenido son determinantes. Una campaña aislada tiene poco efecto, pero un esfuerzo continuo, coherente y bien segmentado puede producir cambios reales en los hábitos y actitudes de la población. La publicidad estatal debe adaptarse a los nuevos medios digitales y a las formas contemporáneas de consumo de información, especialmente entre los jóvenes.

En conclusión, la publicidad estatal, cuando se usa con responsabilidad y visión social, es un poderoso instrumento de educación y orientación. Aporta a la construcción de un sano vivir, fortalece el civismo y promueve valores morales que sostienen la convivencia democrática. El Estado dominicano, como cualquier otro, tiene en esta herramienta una vía accesible, efectiva y de alto impacto para influir positivamente en el desarrollo humano y social del país.

Cómo puede el gobierno dominicano enfrentar el alto costo de la vida

Cómo puede el gobierno dominicano enfrentar el alto costo de la vida

Por Federico Antún Batlle

El alto costo de la vida se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los dominicanos. Los precios de los alimentos, la energía y los servicios básicos se han incrementado, afectando de manera directa el poder adquisitivo de las familias. Enfrentar este fenómeno requiere políticas públicas integrales, no medidas aisladas ni paliativas.

En primer lugar, el Estado debe asumir un rol más activo en la regulación y vigilancia de los mercados. Muchos precios suben sin justificación clara, alimentados por cadenas de intermediación que encarecen los productos. El gobierno puede intervenir fortaleciendo los mecanismos de control de competencia, apoyando cooperativas agrícolas y promoviendo la venta directa del productor al consumidor.

Un segundo eje fundamental es la producción nacional. La República Dominicana depende en exceso de las importaciones de alimentos, combustibles y bienes manufacturados.

Mientras no logremos una mayor autosuficiencia productiva, seremos vulnerables a las fluctuaciones internacionales. Fomentar la agricultura local, la agroindustria y la manufactura ligera no solo reduciría los precios, sino que generaría empleo y dinamizaría las economías rurales.

Otro aspecto crucial es la política energética. El costo de la electricidad y los combustibles impacta todos los sectores. Se impone acelerar la transición hacia fuentes renovables y revisar la estructura tarifaria para hacerla más justa y transparente. Un país con energía cara y poco confiable no puede aspirar a tener una economía competitiva ni una vida asequible para su población.

También se requiere una revisión profunda de la política salarial. Los aumentos nominales del salario mínimo muchas veces no alcanzan para compensar la inflación real. Es necesario establecer un sistema de indexación salarial que preserve el poder de compra de los trabajadores y garantice un ingreso digno. Además, debe incentivarse la formalización laboral, porque la mayoría de los dominicanos trabaja en la informalidad, sin protección ni beneficios.

La educación financiera y el fortalecimiento de las políticas sociales también son herramientas esenciales. El gobierno debe promover programas que orienten a las familias sobre cómo administrar sus ingresos, reducir deudas y aprovechar mejor los subsidios disponibles. Pero los subsidios, por sí solos, no resuelven el problema: deben ser temporales y focalizados, no una práctica permanente que sustituya la productividad.

Finalmente, el gobierno tiene que combatir con firmeza la ineficiencia y el gasto público innecesario. Cada peso malgastado en burocracia o corrupción es un peso que se le quita a la población. La transparencia y la planificación deben convertirse en ejes de la gestión económica.

Enfrentar el alto costo de la vida no es tarea de un solo sector. Es un compromiso nacional que exige visión, coordinación y liderazgo. La República Dominicana tiene los recursos y el talento necesarios para hacerlo. Solo falta la voluntad política de transformar las estructuras que encarecen la vida y limitan las oportunidades del pueblo.

Carta de Roberto Martínez Villanueva a Esteban Rosario

Carta de Roberto Martínez Villanueva a Esteban Rosario

Roberto Martínez Villanueva

6 de noviembre, 2025.

Señor Esteban Rosario

Periódico Acento

La afirmación misma del Artículo recién publicado por su medio “BALAGUER, EL CAMPEON DE LA DEUDA EXTERNA” lejos de edificar, refleja una ausencia de rigor profesional tal, que a mi juicio y seguramente al de la mayoría de los entendidos en la materia, arroja un sentimiento de animadversión desbordado.

Así como se ha Usted esmerado en recoger la aritmética de los financiamientos concertados durante el período cubierto por su trabajo, por igual omite los factores complementarios que todo análisis debe contener para resultar objetivo.

Lo irrebatible es que la Administración Reformista encontró al llegar al Gobierno en 1966, un país desolado por años de serias adversidades que le llevaron a su estancamiento y a la recesión económica más severa de las últimas décadas.

Ante tal situación, la Administración Balaguer emprendió el programa mas formidable de rehabilitación económica, partiendo del ejercicio de austeridad del gasto y de concentración absoluta a la inversión pública, así como respaldo a la privada. Estas iniciativas de innegable efectividad no han sido mínimamente emuladas por ningún otro gobierno de signo político contrario hasta el presente.

La historia registra como la comunidad internacional acudió en apoyo a la rehabilitación integral de la economía dominicana, convencida de que las medidas extraordinarias llevadas a cabo por el Presidente Balaguer y su Gobierno partían de bases institucionales y técnicas certeras, conducidas con valor y determinación incuestionables, que ameritaban el mayor de los respaldos; haciéndose presente en un gesto de solidaridad ante tan precaria situación.

La primera de esas acciones provino del envío a Santo Domingo de la Misión OEA-BID-CEPAL que consignó la apremiante necesidad de colaboración financiera y técnica hacia el país. Por primera vez, los organismos de cooperación al desarrollo y los países amigos ofrecían sus recursos por su confianza ante la claridad de objetivos y prioridades, como también a su gran firmeza para implementar las medidas requeridas.

Visto así estos aportes externos, ¿se atrevería alguien hoy a cuestionar la utilidad de la Presa de Tavera? ¿ la base productiva -CEA, BNV, FIDE, entre otros? ¿la creación de empresas esenciales y el apoyo al suministro concesionario de alimentos como la PL-480 ?

Para no prolongar estos razonamientos, véase los montos concertados y compárelos con los que hoy abundan. Se verá como con tan poco se hizo tanto que – todavía hoy- conforma el armazón en el que se sustenta la estabilidad que se registra.

Roberto Martínez Villanueva