Crecimiento económico en RD que no se refleja en bienestar de las mayorías

Crecimiento económico en RD que no se refleja en bienestar de las mayorías

Por Ing. Federico Antún Batlle

La República Dominicana ha sido presentada en los últimos años como una de las economías de mayor crecimiento en América Latina. Las cifras macroeconómicas muestran expansión del Producto Interno Bruto, dinamismo en el turismo, crecimiento en las zonas francas y estabilidad relativa en los indicadores financieros. Sin embargo, para una parte significativa de la población, ese crecimiento no se traduce en mejor calidad de vida ni en mayor bienestar social.

Existe una marcada diferencia entre crecimiento económico y desarrollo humano. El crecimiento se mide en números: más producción, más inversión, más exportaciones. El desarrollo, en cambio, se percibe en la cotidianidad: mejores salarios, acceso a servicios de salud eficientes, educación de calidad, seguridad ciudadana y oportunidades reales de progreso. Cuando la economía crece pero el costo de la vida aumenta más rápido que los ingresos, la mayoría trabajadora siente que el progreso es ajeno.

En muchos hogares dominicanos el ingreso apenas alcanza para cubrir necesidades básicas. El aumento en los precios de alimentos, energía eléctrica, transporte y alquileres erosiona el poder adquisitivo. Aunque el Estado recaude más y los sectores productivos generen mayores utilidades, si no se distribuyen adecuadamente los beneficios del crecimiento, la desigualdad se profundiza y se debilita la cohesión social.

El modelo económico vigente ha favorecido sectores específicos con incentivos y exenciones, mientras amplios segmentos de la población informal sobreviven sin seguridad social ni estabilidad laboral. Es necesario revisar la estructura productiva para impulsar una economía más inclusiva, donde las pequeñas y medianas empresas tengan acceso real a financiamiento, capacitación tecnológica y mercados competitivos.

La inversión en infraestructura es importante, pero debe ir acompañada de inversión en capital humano. Una educación técnica y universitaria alineada con las demandas del mercado laboral permitiría que más dominicanos participen de los beneficios del crecimiento. Asimismo, fortalecer el sistema de salud pública y garantizar servicios básicos eficientes contribuiría a reducir la brecha entre estadísticas y realidad social.

El crecimiento económico sostenible debe estar sustentado en productividad, innovación y transparencia en la administración pública. Combatir el despilfarro y la corrupción no solo es un imperativo ético, sino también económico. Cada peso mal utilizado es una oportunidad perdida para mejorar escuelas, hospitales o programas sociales.

No se trata de frenar el crecimiento, sino de orientarlo hacia el bienestar colectivo. Una política fiscal equilibrada, que reduzca privilegios innecesarios y priorice el gasto social eficiente, puede contribuir a una distribución más justa de la riqueza. El desarrollo regional equilibrado también es clave, para evitar que la prosperidad se concentre únicamente en determinadas zonas urbanas.

El verdadero éxito económico no debe medirse únicamente por estadísticas macroeconómicas, sino por la percepción de progreso en la vida diaria de la gente. Cuando el trabajador puede ahorrar, el joven consigue empleo digno y la familia vive con estabilidad, entonces el crecimiento habrá cumplido su propósito.

La República Dominicana tiene el potencial y los recursos para lograrlo. El desafío es transformar el crecimiento en bienestar tangible para las mayorías, fortaleciendo la equidad, la productividad y el compromiso con el bien común. Solo así el desarrollo dejará de ser un dato en los informes y se convertirá en una realidad palpable para todos.

Partido Reformista valora reglamento de afiliación de la JCE, pero advierte que su aplicación masiva sería “prácticamente imposible”

Partido Reformista valora reglamento de afiliación de la JCE, pero advierte que su aplicación masiva sería “prácticamente imposible”

Santo Domingo. – El Delegado Político del Partido Reformista ante la Junta Central Electoral (JCE), Tácito Perdomo Robles, consideró que el reglamento aprobado por el órgano electoral para los procesos de afiliación y desafiliación en los partidos políticos presenta aspectos positivos, pero sostuvo que existe un elemento esencial que, a su juicio, no fue abordado con la profundidad necesaria.

Perdomo Robles explicó que, al analizar el documento, puede apreciarse que se trata de un reglamento bien estructurado en lo relativo a su contenido interno, ya que plantea disposiciones lógicas, legales y alineadas con los parámetros que se esperan en un marco normativo.

Sin embargo, señaló que el problema fundamental del sistema de afiliación y desafiliación en la realidad política dominicana es la alta movilidad de una parte considerable del padrón electoral, estimado en varios millones de ciudadanos, lo que hace prácticamente imposible controlar procesos de renuncia o traslado masivo de militantes de un partido a otro, especialmente en períodos electorales.

En ese sentido, indicó que el reglamento resulta funcional para casos puntuales y manejables, como renuncias individuales o en cantidades reducidas, pero advirtió que la situación cambia completamente cuando se trata de escenarios que podrían involucrar cientos de miles o incluso millones de movimientos partidarios.

Ante esa realidad, Perdomo Robles consideró que la solución más viable sería que las disposiciones del reglamento se apliquen principalmente a los niveles directivos de los partidos políticos, y no a la totalidad de su base, tomando en cuenta la dimensión que podría alcanzar el fenómeno en la práctica.

Asimismo, sostuvo que ni los partidos ni la propia JCE cuentan con la capacidad real de controlar un proceso masivo de afiliaciones y desafiliaciones, reiterando que el reglamento no es deficiente en sí mismo, sino que su alcance, aplicado a grandes volúmenes de personas, se vuelve irrealizable.

Finalmente, Perdomo Robles resaltó que el Partido Reformista ha sido transparente en cuanto a su realidad organizativa, al recordar que en las pasadas elecciones la organización reportó alrededor de setenta y un mil afiliados y obtuvo más de cien mil votos, lo que, según afirmó, refleja coherencia entre lo declarado y el respaldo electoral obtenido.

Pedro Casado destaca objetivos del PRSC para impulsar crecimiento electoral

Pedro Casado destaca objetivos del PRSC para impulsar crecimiento electoral

Bonao. – El licenciado Pedro Casado, presidente del Directorio Municipal del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) en Bonao, resaltó que los principales objetivos de la organización política en esta etapa son fortalecer su presencia electoral, consolidar su estructura territorial y lograr un aumento significativo de su matrícula, como parte del proceso de relanzamiento y crecimiento que impulsa el partido a nivel nacional.

Casado explicó que, para alcanzar dichas metas, el PRSC trabaja en la implementación de estrategias organizadas y sostenidas, orientadas a reforzar la base dirigencial, dinamizar la participación de nuevos miembros y garantizar una estructura capaz de competir con firmeza en los próximos procesos electorales.

En ese sentido, subrayó que la organización se encuentra enfocada en construir candidaturas sólidas y representativas, tanto en el nivel municipal como en el congresual y presidencial con líderes capaces de conectar con las demandas reales de la población y presentar iniciativas y proyectos viables que contribuyan al desarrollo social y económico de Bonao y de toda la provincia Monseñor Nouel.

Asimismo, Casado recordó el legado del doctor Joaquín Balaguer, líder histórico del PRSC, y las importantes obras realizadas durante sus gobiernos, las cuales —según indicó— marcaron un antes y un después en el crecimiento de múltiples comunidades del país.

“El Partido Reformista tiene historia, tiene raíces y tiene obras que hablan por sí solas. Nuestra responsabilidad es retomar ese espíritu de trabajo, con visión, planificación y cercanía con la gente”, expresó.

El dirigente reformista sostuvo que el PRSC se mantiene comprometido con actuar bajo los principios de responsabilidad, honestidad y transparencia, y aseguró que el partido se prepara con seriedad para cumplir sus compromisos ante el electorado en las elecciones del 2026.

De igual manera, destacó que durante los gobiernos del extinto expresidente Balaguer se construyeron en Bonao y en la provincia Monseñor Nouel obras prioritarias que aún continúan generando beneficios, especialmente para la clase trabajadora. Entre ellas mencionó la Presa sobre el Río Blanco y la Zona Franca Industrial ubicada en la calle Duarte, en la comunidad de Caracol, inaugurada el 25 de septiembre de 1988, la cual representó una fuente clave de empleos y dinamismo económico para la zona.

Finalmente, Casado reafirmó que el PRSC seguirá fortaleciendo su estructura en Bonao, impulsando el crecimiento del partido y promoviendo propuestas orientadas al bienestar colectivo, con miras a convertirse nuevamente en una fuerza electoral relevante en la provincia.

 

El Ciclo del Olvido en Hato Mayor

El Ciclo del Olvido en Hato Mayor

Por: Palowsky Brito

Mientras en las calles de Hato Mayor el polvo de las promesas incumplidas siga siendo el mismo, y los nombres en las boletas se repitan como un eco sin fin, el pueblo seguirá atrapado en un presente que parece pasado. Elegir a los mismos que han administrado el abandono es, en esencia, aceptar que nada cambie.

Es doloroso ver cómo se intenta intercambiar la dignidad por espejitos, tratando a un pueblo con historia y coraje como si aún fuera aquel de los «indios» que mencionas, fácilmente deslumbrado por migajas temporales. El estancamiento no es una maldición del destino, sino el resultado de un sistema que se alimenta de la apatía y del conformismo.

Un pueblo que no despierta es un pueblo que cede su futuro. Para que Hato Mayor florezca de verdad, el cambio no debe venir solo de quien sostiene el micrófono en la tarima, sino de la conciencia del ciudadano que entiende que su voto es el activo más valioso, y que no tiene precio porque representa el bienestar de sus hijos.

Hasta que la voluntad popular no rompa las cadenas del clientelismo, seguiremos viendo los mismos baches, las mismas carencias y el mismo silencio.

El despertar empieza cuando el ciudadano decide que ya ha visto suficiente.

Incremento de las recaudaciones en la República Dominicana por los precios del oro sin afectar a los consumidores

Incremento de las recaudaciones en la República Dominicana por los precios del oro sin afectar a los consumidores

Por: Ing. Federico Antún Batlle

El sostenido aumento de los precios del oro en los mercados internacionales representa una oportunidad estratégica para la República Dominicana. Como país con producción aurífera relevante, este contexto favorable puede traducirse en un incremento significativo de las recaudaciones fiscales, sin necesidad de crear nuevos impuestos ni trasladar cargas al consumidor final.

El oro es un bien de exportación, cuyo precio se determina fuera del mercado interno. Cuando su cotización sube, aumentan automáticamente los ingresos brutos de las empresas mineras, lo que impacta positivamente en el pago de impuestos, regalías, participación en beneficios y otros aportes establecidos en los contratos y en la legislación vigente. Este aumento de recaudación no incide en los precios de los bienes y servicios que consume la población, por lo que no genera inflación ni pérdida de poder adquisitivo.

Para que este beneficio sea pleno, el Estado debe asegurar una administración eficiente y transparente de los ingresos provenientes de la minería. Es fundamental que las regalías y tributos sean correctamente calculados, auditados y cobrados, evitando evasión, subvaluación de exportaciones o prácticas que limiten la participación justa del país en la renta minera.

Asimismo, resulta clave revisar periódicamente los marcos contractuales y fiscales, respetando la seguridad jurídica, pero garantizando que el Estado capture una proporción razonable de las ganancias extraordinarias derivadas de los altos precios internacionales. Mecanismos como impuestos sobre rentas extraordinarias o ajustes progresivos previamente pactados pueden contribuir a este objetivo sin afectar la competitividad del sector.

Los recursos adicionales obtenidos por esta vía deben destinarse prioritariamente a inversión pública productiva: educación, salud, infraestructura, agua potable y protección ambiental. De este modo, la riqueza generada por un recurso no renovable se transforma en capital humano y social duradero, beneficiando a toda la nación.

En conclusión, el alza de los precios del oro ofrece a la República Dominicana una fuente adicional de ingresos fiscales sin impacto negativo sobre los consumidores. Aprovecharla correctamente exige institucionalidad sólida, transparencia, visión de largo plazo y un uso responsable de los recursos, orientado siempre al bienestar colectivo y al desarrollo sostenible del país.

Exdiputado reformista Orlando Rosado reclama obras prioritarias para el municipio de Tenares

Exdiputado reformista Orlando Rosado reclama obras prioritarias para el municipio de Tenares

Tenares, provincia Hermanas Mirabal.–El exdiputado por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Orlando Rosado, exigió a las autoridades la ejecución de varias obras consideradas prioritarias para el municipio de Tenares, entre ellas el bacheo y rehabilitación de la carretera Tenares–Gaspar Hernández.

Rosado señaló que esta vía es de gran importancia, ya que comunica a Tenares con varios pueblos de la costa norte. Indicó que el reclamo ha sido planteado en múltiples ocasiones, principalmente por la asociación de choferes que cubren la ruta Tenares–Joba Arriba, sin que hasta el momento se haya dado una respuesta efectiva por parte de las autoridades de la provincia Hermanas Mirabal.

El exlegislador afirmó que el mal estado de la carretera ha provocado daños constantes a los vehículos que transitan por la zona, situación que mantiene preocupados a los transportistas. Agregó que, pese a varias promesas realizadas para solucionar el problema, la vía continúa en condiciones deterioradas.

Asimismo, Orlando Rosado indicó que otra carretera que requiere mantenimiento es la del Cruce de Cenoví, la cual conecta con la autopista Duarte. Según explicó, esta vía presenta múltiples problemas y hasta la fecha no se han realizado trabajos para su reparación.

En otro orden, el excongresista hizo un llamado al presidente de la República, Luis Abinader, para que se construya un proyecto habitacional en Tenares, al considerar que el municipio carece de viviendas de bajo costo, a diferencia de otras provincias donde el Gobierno ha desarrollado este tipo de iniciativas.

Rosado también recordó que, durante la campaña electoral, el ministro de Turismo, David Collado, prometió la construcción de la carretera Salcedo–Monte Llano hasta Río Partido. Aseguró que esta vía se encuentra en condiciones deficientes, lo que afecta el transporte y el acceso a la zona montañosa con potencial turístico.

De igual manera, el dirigente político reclamó la terminación del sistema cloacal del municipio de Tenares, el cual, según indicó, se encuentra paralizado desde hace cinco meses. Señaló que la obra ha dejado múltiples excavaciones en distintos puntos del municipio, lo que ha generado malestar entre los residentes.

Finalmente, Orlando Rosado expresó que estos reclamos responden al sentir de la comunidad de Tenares, la cual, según afirmó, se siente desatendida y sin autoridades que gestionen de manera efectiva sus demandas ante el Gobierno central.

Por: Miguel Domingo Vásquez, periódico El Caribe.-

QUIQUE ANTÚN: “EL TSA NO TIENE AUTORIDAD PARA RECORTAR JARAGUA”

QUIQUE ANTÚN: “EL TSA NO TIENE AUTORIDAD PARA RECORTAR JARAGUA”

Santo Domingo.– El presidente del Partido Reformista, Federico Antún Batlle (Quique Antún), rechazó de manera enérgica la sentencia del Tribunal Superior Administrativo (TSA) que pretende ordenar cambios en los límites del Parque Nacional Jaragua.

Antún afirmó que esa decisión es un abuso de competencia y un golpe directo a la Constitución, porque ningún tribunal puede reducir un área protegida por encima de la voluntad del Congreso y del interés nacional.

Además, Antún sostuvo que esta sentencia envía un mensaje equivocado al país, porque convierte las áreas protegidas en “territorios discutibles”, cuando en realidad son bienes irrenunciables de la nación. “Si permitimos que una decisión como esta prospere, estaremos legalizando el retroceso ambiental y debilitando la autoridad del Estado para proteger lo que es de todos los dominicanos”, puntualizó.

“El Parque Nacional Jaragua no se negocia, no se recorta y no se entrega. El TSA no puede convertirse en un instrumento para abrirle paso a presiones y ambiciones disfrazadas de legalidad”, advirtió.

El Partido Reformista sostuvo que esta sentencia debe ser enfrentada por las vías correspondientes, para evitar que mañana cualquier otra área protegida termine bajo el mismo ataque.

“Hoy es el Parque Nacional Jaragua, mañana puede ser cualquier parque nacional. Y eso no lo vamos a permitir”, concluyó Quique Antún.

En República Dominicana para avanzar: Planificación Vs Improvisación, lo necesario vs lo prioritario

En República Dominicana para avanzar: Planificación Vs Improvisación, lo necesario vs lo prioritario

Por: Ing. Federico Antún Batlle

El desarrollo de una nación no es producto del azar ni de decisiones tomadas al impulso del momento. Las sociedades que logran avanzar de manera sostenida lo hacen porque colocan la planificación en el centro de su acción pública y privada. En la República Dominicana, sin embargo, con frecuencia seguimos atrapados entre dos males que frenan nuestro progreso: la improvisación y la confusión entre lo necesario y lo verdaderamente prioritario.

Planificar no es un lujo burocrático ni un simple ejercicio técnico. Es, ante todo, un acto de responsabilidad con el presente y con el futuro. Significa definir metas claras, establecer prioridades y asignar los recursos escasos de forma coherente. La improvisación, por el contrario, suele nacer de la presión política, del deseo de mostrar resultados inmediatos o de la falta de una visión de largo plazo. Sus efectos casi siempre son los mismos: obras inconclusas, programas que no perduran y un uso ineficiente del dinero público.

Nuestro país ofrece numerosos ejemplos de decisiones tomadas sin la debida planificación. Proyectos iniciados sin estudios suficientes, cambios constantes de rumbo en políticas públicas y soluciones “de emergencia” que terminan volviéndose permanentes. Esta cultura de la improvisación genera desconfianza, eleva los costos y, lo más grave, impide construir bases sólidas para un desarrollo sostenido.

A este problema se suma otro no menos dañino: la confusión entre lo necesario y lo prioritario. Muchas cosas son necesarias en una nación con tantas carencias, pero no todo puede hacerse al mismo tiempo. Priorizar implica escoger, y escoger implica tener criterios claros basados en el bien común, no en la conveniencia política del momento. Cuando se invierten recursos en lo visible pero no en lo esencial, se puede ganar aplauso inmediato, pero se pierde futuro.

Por ejemplo, es necesario inaugurar obras, pero es prioritario garantizar educación de calidad, salud eficiente, seguridad jurídica e instituciones fuertes. Es necesario mejorar caminos y edificios, pero es prioritario asegurar su mantenimiento, su utilidad real y su integración a un plan nacional de desarrollo. Sin planificación, incluso lo que se hace con buena intención termina siendo ineficaz o insostenible.

Avanzar como nación exige un cambio de mentalidad. Debemos pasar de la cultura del “resolver” a la cultura del “prever”; del anuncio espectacular a la política pública seria y evaluable; del corto plazo al compromiso con las próximas generaciones. La planificación no elimina los imprevistos, pero sí reduce sus impactos y evita que la improvisación se convierta en norma.

La República Dominicana tiene talento, recursos y oportunidades. Lo que necesita con urgencia es ordenar sus esfuerzos, definir con claridad qué es lo prioritario y actuar con coherencia y continuidad. Solo así dejaremos de caminar a trompicones y comenzaremos, de verdad, a avanzar con rumbo firme hacia un desarrollo más justo y sostenible.

Reforma fiscal integral en la República Dominicana: Reducir exenciones sin afectar a la clase media

Reforma fiscal integral en la República Dominicana: Reducir exenciones sin afectar a la clase media

Por: Ing. Federico Antún Batlle

La República Dominicana necesita una reforma fiscal integral que combine responsabilidad, equidad y visión de desarrollo. El objetivo no debe ser simplemente recaudar más, sino recaudar mejor: reducir el déficit fiscal, mejorar la calidad del gasto público y contribuir a una distribución más justa de las riquezas, sin cargar sobre los hombros de la clase media, que ya soporta gran parte del peso del sistema tributario.

Uno de los principales problemas del esquema actual es la proliferación de exenciones y tratamientos preferenciales que, aunque en su origen pudieron tener justificación, hoy representan un sacrificio fiscal elevado y, en muchos casos, poco transparente. Estas exenciones reducen la base tributaria, distorsionan la competencia y obligan al Estado a compensar la falta de ingresos con deuda o con impuestos indirectos que afectan más a quienes menos tienen.

Una reforma sensata debe partir de una revisión exhaustiva de todas las exenciones. No se trata de eliminarlas de manera indiscriminada, sino de evaluar cuáles realmente generan empleo, inversión productiva y valor agregado nacional, y cuáles se han convertido en simples privilegios. Al reducir gradualmente las exenciones ineficientes, el Estado puede ampliar la base de contribuyentes sin subir las tasas impositivas que afectan a la clase media y a los sectores productivos formales.

Al mismo tiempo, es imprescindible fortalecer la administración tributaria, combatir la evasión y la elusión, y simplificar los procedimientos. Un sistema complejo y opaco favorece al que puede pagar asesores para esquivarlo y castiga al que cumple. La equidad fiscal no solo depende de las leyes, sino también de su aplicación justa y firme.

La clase media debe ser protegida. Ella es el motor del consumo, del ahorro y de la estabilidad social. Cargarla con nuevos impuestos o con aumentos en los ya existentes solo profundizaría el estancamiento económico y el descontento. La reforma debe orientarse a que paguen más quienes más tienen y, sobre todo, quienes hoy pagan poco o nada pese a tener alta capacidad contributiva.

Pero una reforma fiscal no puede verse aislada del gasto público. La ciudadanía estará más dispuesta a contribuir si percibe que sus recursos se usan con eficiencia, transparencia y sin despilfarro. Reducir el déficit fiscal no es solo cuestión de ingresos; también implica priorizar inversiones, eliminar gastos improductivos y combatir la corrupción.

En síntesis, la República Dominicana necesita una reforma fiscal integral que amplíe la base, reduzca privilegios injustificados, proteja a la clase media y fortalezca la institucionalidad. Solo así podremos avanzar hacia un Estado financieramente sostenible y hacia una sociedad donde la riqueza se distribuya con mayor justicia y el desarrollo sea verdaderamente inclusivo.

Necesidad de mantenimiento o construcción de infraestructuras nuevas en la República Dominicana

Necesidad de mantenimiento o construcción de infraestructuras nuevas en la República Dominicana

Por: Ing. Federico Antún Batlle

La infraestructura constituye uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico, social y humano de una nación. En la República Dominicana, carreteras, puentes, sistemas de agua potable, alcantarillado, presas, escuelas, hospitales y redes eléctricas sostienen la vida cotidiana y la productividad nacional. Sin embargo, el crecimiento demográfico, la expansión urbana y el paso del tiempo han evidenciado una realidad ineludible: tan importante como construir nuevas infraestructuras es mantener adecuadamente las existentes.

Durante décadas, el país ha realizado inversiones significativas en obras públicas, muchas de ellas necesarias para impulsar el desarrollo regional y la competitividad económica. No obstante, la falta de una cultura sostenida de mantenimiento ha provocado el deterioro prematuro de infraestructuras que aún podrían prestar servicios eficientes. Carreteras con baches recurrentes, puentes con deficiencias estructurales, sistemas de drenaje colapsados y edificaciones públicas en estado crítico son señales claras de que el mantenimiento no puede seguir siendo una prioridad secundaria.

El mantenimiento preventivo resulta, en la mayoría de los casos, mucho menos costoso que la reconstrucción total. Invertir a tiempo en la reparación, supervisión y modernización de las infraestructuras existentes evita riesgos para la seguridad ciudadana, reduce gastos futuros y prolonga la vida útil de las obras. Además, una infraestructura bien mantenida mejora la calidad de vida, facilita el comercio, fortalece el turismo y aumenta la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Sin embargo, el mantenimiento por sí solo no basta. La República Dominicana enfrenta nuevas demandas derivadas del crecimiento poblacional, el desarrollo industrial, la urbanización acelerada y los efectos del cambio climático. Estas realidades exigen la construcción de infraestructuras nuevas, modernas y resilientes. Nuevas vías de transporte, sistemas de movilidad urbana eficientes, plantas de tratamiento de agua, infraestructuras educativas y hospitalarias adecuadas son esenciales para responder a las necesidades actuales y futuras del país.

La planificación juega un papel determinante en este proceso. No se trata únicamente de construir más, sino de construir mejor, con criterios técnicos, visión de largo plazo y respeto al medio ambiente. Cada obra debe responder a estudios serios de impacto social, económico y ambiental, evitando la improvisación y el uso político de las infraestructuras. La transparencia en la contratación, la supervisión técnica rigurosa y la rendición de cuentas son condiciones indispensables para garantizar obras duraderas y funcionales.

En conclusión, el desarrollo sostenible de la República Dominicana requiere un equilibrio responsable entre el mantenimiento de las infraestructuras existentes y la construcción de nuevas obras. Ambos aspectos son complementarios y estratégicos. Apostar por infraestructuras seguras, eficientes y bien gestionadas no es un lujo, sino una necesidad impostergable para garantizar el bienestar de la población y el progreso continuo de la nación.